08 agosto 2024

Cataratas de Sangre - La Antártida

Las BloodFalls son unas extrañas cataratas rojo sangre en la Antártida

Thomas Grif (Griffith) Taylor fue el líder de un exitoso equipo que realizó los primeros mapas y análisis geológicos de la Antártida. Contratado por el capitán Robert Scott, Taylor participó en la "Expedición Terra Nova" (1910-1913) siendo uno de los pocos supervivientes.

Scott quería formar un grupo experimentado y designó a Taylor como responsable del servicio geológico y meteorológico de la expedición. En enero de 1911, Taylor lideró una expedición a la zona costera al oeste del Estrecho de McMurdo, una región entre los Valles secos de McMurdo y el Glaciar Koettlitz.

Los Valles secos de McMurdo

El estrecho de McMurdo fue descubierto en 1841 por el capitán James Clark Ross, quien lo llamó así en honor a Archibald McMurdo, teniente del HMS Terror (pero eso es otra historia). Se trata de una franja litoral de 4000 Km en el mar de Ross que limita al sur con una gran barrera de hielo de aproximadamente 55 kilómetros, al este con la Isla de Ross (donde se encuentra el monte Erebus, el volcán activo más austral de la Tierra) y al oeste con la cordillera Royal Society que se eleva 4200 metros sobre el nivel del mar.

Esta región se encuentra aproximadamente a 1300 kilómetros del polo sur, y pronto se convirtió en el punto de inicio preferido para los exploradores polares que intentaban alcanzar el polo sur. De hecho, hoy en día hay varias bases en esta zona y el estrecho sirve como una ruta de reabastecimiento para cargueros y aviones que aterrizan sobre las pistas de hielo flotantes. A pesar de lo remoto del lugar, se trata de un puerto muy contaminado debido a este intenso tráfico. 

La Base McMurdo en la actualidad

En noviembre de 1911, Taylor lideró una segunda expedición centrada en la región de Granite Harbour. Mientras tanto, Robert Scott partió en dirección al Polo Sur, en una carrera por llegar antes que la expedición del noruego Roald Amundsen.

La carrera hacia el Polo Sur

Se han escrito ríos de tinta sobre los aciertos y desaciertos de ambas expediciones; para no desviarnos mucho de la temática de esta entrada nos limitaremos a explicar lo que pasó con la expedición Terra Nova, entre cuyos integrantes estaba nuestro protagonista, Thomas "Grif" Taylor.

El 4 de Enero de 1912, Scott decidió continuar hacia el polo sur con solo 4 hombres: Edward Wilson, Henry Bowers, Lawrence Oates y Edgar Evans; el resto de la expedición regresó a la base. El 17 de Enero, el grupo logró llegar al polo sur, pero lo que encontraron allí les dejó helados. La expedición de Amundsen había llegado cinco semanas antes, y habían dejado una carpa y un mensaje en el que les informaban de que habían ganado la carrera. Desmoralizados y anímicamente hundidos, el grupo de Scott emprendió el regreso dos días después, pero jamás llegarían a su destino... Evans sufrió varias caídas y finalmente murió el 17 de febrero al pie del glaciar Bardmore.

El barco Terra Nova

Tanto el grupo de Scott como el de Taylor esperaban ansiosos la llegada del barco Terra Nova para escapar de ese infierno helado. Cuando por fin llegó, el médico Edward L. Atkinson, que estaba al mando de la expedición, decidió descargar los suministros que traía en lugar de partir hacia el sur con los perros para reunirse a Scott, tal y como estaba previsto. Después se encontró con Teddy Evans que estaba muy enfermo de escorbuto por lo que decidió quedarse para prestarle la atención médica que necesitaba. En su lugar mandó a Wright (un experimentado navegante) para encontrarse con Scott, pero el meteorólogo jefe Simpson declaró que necesitaba a Wright para trabajos científicos. Finalmente, Atkinson decidió enviar el 25 de febrero a Apsley Cherry-Garrard, quien sufría miopía y no fue capaz de llegar más allá del depósito de suministros One Ton, cercano a la base.

Mientras tanto Scott esperaba en el punto de encuentro sin entender qué demonios pasaba. Sin perros y con 670 km por desandar a través de la barrera de hielo de Ross, las perspectivas del grupo eran cada vez peores. El tiempo empeoró drásticamente mientras los integrantes del grupo sufrían congelación, ceguera de las nieves, hambre y agotamiento.

Scott, Wilson, Oates, Bowers y Evans en el Polo Sur, 18 de enero de 1912

El 16 de marzo, Oates prácticamente no podía andar, aun así hizo un último esfuerzo por salir de la tienda de campaña, se despidió con un: "...voy a salir fuera y puede que por algún tiempo" y se alejó rumbo a la nada para morir congelado.

Tras caminar otros 30 km, los tres miembros restantes montaron el que sería su último campamento. Al día siguiente una fuerte ventisca les impidió hacer ningún progreso,​ y en los siguientes nueve días, con los suministros agotándose, los dedos congelados, escasa luz y las tormentas azotando el exterior de la tienda, Scott escribió sus últimas palabras: "Última entrada. Por el amor de Dios, cuida de nuestra gente". Los tres exploradores murieron a tan solo 17 km de su destino, el punto One Ton.
Scott no ganó la carrera, pero su detallada y dramática crónica le convirtieron en todo un héroe nacional en su país natal (Reino Unido). ​

La última expedición de Robert Falcon Scott (National Geographic)

Ajenos a este trágico final, el grupo de Taylor esperaba ser recogido por el barco "Terra Nova" el 15 de enero de 1912, pero el barco no pudo llegar hasta ellos. El grupo esperó hasta el 5 de febrero antes de caminar hacia el sur; finalmente pudieron ser rescatados 13 días más tarde. Taylor partió de la Antártida en marzo de 1912 a bordo del Terra Nova, aun sin saber el terrible final del grupo de Scott.

Una vez a salvo, Taylor registró un macabro descubrimiento que había hecho durante una de sus expediciones. Lo que Taylor había descubierto era un glaciar de 54 km de largo (que hoy en día lleva su nombre) en el que fluían unas cataratas con un intenso color rojo que parecía ser ¿sangre? 

Las cataratas de sangre son fenómeno natural único en el mundo que destaca por su gran contraste entre la nieve blanca del glaciar Taylor y el peculiar color rojo de estas aguas.

Blood Falls

Las cataratas de sangre (o Blood Falls como las bautizó Taylor) han fascinado a geólogos y biólogos de todo el mundo desde el mismo instante en que se descubrieron. En la actualidad, algunos científicos creen que las cataratas de sangre y las formas de vida del glaciar Taylor también podrían aportar datos útiles para la búsqueda y la comprensión de la vida en otros planetas igualmente inhóspitos (como Marte).

Durante el último siglo se ha especulado mucho sobre el origen y causas de esta coloración. Al principio se creía que la tonalidad roja se podía deber a algún tipo de alga roja. Años más tarde (en 2017) un grupo de científicos empezaron a sugerir una alta concentración de óxido de hierro en las aguas.

Más recientemente, la Universidad Johns Hopkins publicó un estudio de Ken Livi, un científico del Departamento de Ciencia e Ingeniería de Materiales, en el que se emplearon potentes microscopios electrónicos de transmisión para examinar los sólidos presentes en distintas muestras de agua de las cataratas de sangre.

Lo que Livi encontró fue una gran cantidad fragmentos de hierro. Estas diminutas nanoesferas ricas en hierro se oxidan, tiñendo el agua de rojo. Esta es la primera vez que se detectan estas nanoesferas, pequeños objetos redondos, que equivalen a una centésima parte del tamaño de un glóbulo rojo humano, con unas características físicas y químicas únicas en el mundo.

Estas pequeñas nanoesferas además de ser ricas en hierro, también tienen otros muchos elementos químicos como el silicio, calcio, aluminio o sodio, y su proporción varía en gran medida. Al combinarse con el oxígeno, la luz solar y el calor, la composición química de estos elementos vuelve roja el agua salada del glaciar. 

Estas minúsculas partículas parecen provenir de microbios muy antiguos que abundan en las aguas del deshielo del glaciar Taylor. Llegados a este punto es inevitable acordarse de Lovecraft, quien fascinado por la Antártida, en 1931 escribió "En las montañas de la locura". En esta famosa obra, el protagonista, antes de iniciar su relato, advierte a los lectores sobre la Antártida, un continente "que no debe ser horadado por mano alguna, no vaya a ocurrir que se despierten horrores que no deben ser liberados" (los Antiguos). Un protagonista que por cierto, comienza su aventura en la antes mencionada Bahía McMurdo.

+ info: NatGeo

22 julio 2024

La Rinconada - Perú

Perdida entre los Andes peruanos se encuentra la Rinconada, una pequeña población que ostenta el título de "la ciudad más alta del mundo". Este pequeño asentamiento consiste en un mosaico de casas desordenadas que se amontonan caóticamente en las laderas de una estribación del nevado Ananea Grande. 

Aquí, más cerca de las estrellas que ninguna otra ciudad de la Tierra, tratan de sobrevivir miles de  personas que llegaron atraídas por la proximidad de una mina de oro, y que cada noche sueñan con un golpe de suerte que cambie sus vidas. Hasta aquí la parte romántica y bucólica...

La Fiebre del Oro

La Rinconada es una población situada en el distrito de Ananea, en los Andes peruanos. Se encuentra junto a una importante mina de oro a la que debe su existencia y su reciente auge. Para conocer los orígenes de este asentamiento debemos remontarnos a la década de los 80, cuando en los alrededores de lo que hoy es La Rinconada se descubrieron varios depósitos de oro. Los yacimientos acabaron en manos de empresas privadas (poco reguladas y con escaso control) y muchas familias decidieron mudarse hasta aquí para obtener un sustento económico. Así nació y creció esta ciudad en la que actualmente conviven mineros locales y trabajadores de otras regiones de Perú y de países vecinos como Bolivia.

En 1981, antes de la fiebre del oro y cuando la actividad minera era escasa o inexistente, la población del Distrito de Ananea era de 2.707 personas. Los centros más poblados eran: Lunar de oro, Ananea y Rittykucho.

En 1993 el censo peruano registró 965 habitantes para todo el Distrito de Ananea concentrados principalmente en las proximidades de estas minas. Sin embargo, en la siguiente década, el incremento del precio del oro en un 235% entre 2001 y 2009 provocó un fuerte crecimiento en la población local, que alcanzaba los 20.572 habitantes en el censo de 2007. Según un reportaje de National Geographic, en 2009 se alcanzaron los 30.000 habitantes; sin embargo, estos datos podrían estar sobredimensionados.


Este notable aumento de la población se debía a la actividad minera y a la oportunidad que ofrecía La Rinconada de lograr un sueldo algo mayor que la media nacional. No obstante, para el censo peruano de 2017 la población se redujo a 12.6151​ personas, probablemente debido a la reducción del precio del oro a nivel internacional. Actualmente se estiman que hay menos de 7000 personas viviendo en La Rinconada.

Vivir por encima de las nubes

La Rinconada se ubica a unos 5100-5300 metros sobre el nivel del mar, en principio es la ciudad más cercana al espacio que existe. Esto es mucha altura, suficiente para que la vida sea todo un reto. Los habitantes de la Rinconada respiran en cada bocanada de aire la mitad de oxígeno que alguien que viva en la costa.

Para los visitantes, los primeros días el nivel de oxígeno en sangre puede situarse por debajo del 70%, esto implica cansancio, náuseas, dolores de cabeza y la continua sensación de estar a punto de ahogarse; hace falta una estancia de por lo menos un mes para empezar a aclimatarse.

Para quienes viven aquí las cosas mejoran un poco ya que su sangre logra adaptarse produciendo muchos más  glóbulos rojos para transportar el doble de oxígeno; pero esto también tiene un precio, una sangre más densa implica un mayor riesgo de obstrucciones y de sufrir accidentes cardiovasculares. Muchos habitantes tienen eritrocitosis excesiva por altura (producción excesiva de glóbulos rojos) o acaban contrayendo la enfermedad de Monge: un mal de montaña crónico que puede provocar confusión, dolores de cabeza, fatiga, cianosis, dificultad para respirar...

El esfuerzo que sufre el cuerpo para aclimatarse a este lugar es extremo, si a esto le sumamos las durísimas condiciones de vida, el alto índice de criminalidad, la ausencia de cualquier servicio básico o la siniestralidad laboral, nos queda una ciudad cercana al cielo pero terriblemente parecida al infierno. La esperanza de vida en La Rinconada es de tan solo 35 años, como en la Edad Media.

El límite del bosque:

Las difíciles condiciones de este lugar no solo afectan a los humanos; a estas alturas la densidad de la atmósfera es tan baja que no puede sostener árboles, plantas o hierba.

Nada crece y prospera en La Rinconada, salvo la basura...

El límite del bosque es una línea imaginaria que delimita el hábitat en el que los árboles son capaces de crecer. Más allá del límite del bosque las temperaturas frías, la falta de presión del aire, la falta de humedad o las condiciones del suelo no permiten el crecimiento de los árboles. Este límite varía con la latitud, clima y especies de cada zona, pero en los Andes peruanos estaría situada en torno a los 3700-3800 metros de altitud. En La Rinconada, a más de 5000 metros sobre el nivel del mar, el bosque es un recuerdo muy lejano, aquí no crece ni la hierba.

Por una lado tenemos temperaturas frías, de hecho, el clima de La Rinconada es bien sencillo: siempre gélido. La temperatura media anual es de 1,3º C. Esta temperatura suele subir unos grados por encima de cero durante el día para bajar hasta los 10 grados bajo cero durante la noche. Todo el año.

Se trata de un claro ejemplo de clima de alta montaña, por lo que hace frío incluso en verano. Las temperaturas medias más altas se suelen registrar en octubre y rondan los 11ºC, mientras que las más bajas caen hasta los -11,6ºC. La mayoría de las casas y hoteles no tienen calefacción, por lo que los habitantes de La Rinconada suelen llevar ropa de abrigo a todas horas. Todo el año. 


Las lagunas que se usan para cultivar alimentos locales tienen generosas concentraciones de mercurio y cianuro debido a la actividad minera.

Por otro lado estaría la presión atmosférica que también es extraordinariamente baja a esta altitud e incompartible con la mayoría de la vegetación. Por último tenemos el agua y el suelo que en ambos casos tienen enormes posibilidades de estar contaminados. 

La economía de La Rinconada sigue girando en torno a la minería informal de oro, una actividad muy lucrativa para los propietarios de las minas, pero que ha traído consigo una serie de problemas ambientales; sobre todo, la contaminación por mercurio debido a la extracción minera. Tras años de extracción minera descontrolada, el aire y el agua que rodean la mina tienen niveles alarmantes de mercurio y otros metales pesados.

Vicios y Servicios

La ciudad no tiene saneamiento ni recogida de basuras. Desde que se creó este asentamiento, su basura se acumula en la periferia y en sus calles difuminando la línea entre ciudad y vertedero. Gran parte de las casas son chabolas de chapa sin electricidad, agua corriente o un retrete. La mayoría de los habitantes tienen que acudir a hacer sus necesidades y a ducharse a los baños públicos. Las aguas fecales se vierten sin pudor en las "calles", no hay una red de alcantarillado y los problemas de insalubridad se suman a la contaminación por la minería.

Apenas se ven ancianos en La Rinconada. Las calles están pobladas por los mineros que acuden a trabajar a la mina, sus mujeres y sus hijos, todos ellos viviendo en unas condiciones extremas.

Hay una sola comisaría que no parece ser suficiente para zanjar los problemas de inseguridad ciudadana. Esto ha llevado a algunos medios a describirla como una ciudad sin ley. No hay bancos, por lo que muchos mineros llevan todo su dinero encima para que no se lo roben en su casa, esto hace que sean muy frecuentes los atracos y secuestros. Es muy peligroso aventurarse por la noche en sus calles si no se tiene escolta policial.

El tendido eléctrico es caótico, con multitud de cables pasando sobre las calles. Numerosos barrios no tienen suministro eléctrico y en la oscuridad de sus calles no es difícil ser atracado, secuestrado o sacrificado (si, hay rumores de que se practican sacrificios humanos). Tampoco hay hospitales, tan solo un pequeño centro de salud con tres salas. Lo que si hay es un par de centros educativos, un hotel, bares, restaurantes, iglesias, discotecas (el lugar más peligroso de toda la ciudad) y numerosos puticlubs. 

La Rinconada (Ruhi Çenet / YouTube)

Robos, secuestros, desapariciones y prostitución adulta o infantil están a la orden del día en esta ciudad anárquica que desgraciadamente tiene fama de ser uno de los puntos más peligrosos del mundo. El propio alcalde de La Rinconada ha afirmado en alguna ocasión que es imposible imponer orden porque se ha convertido en "un lugar peligroso, donde impera la ley del más fuerte". De hecho, se recomienda a los viajeros que visitan La Rinconada que informen a las autoridades de su paradero y de la duración de su estancia, por lo que pueda pasar…

Un informe de la policía de 2012 detalló hasta 200 bares ilegales en la denominada "zona rosa", las calles iluminadas en donde se concentra el ocio nocturno. En estos locales son explotadas unas 4500 menores de edad. El trabajo de las niñas consiste en “colocarse de manera provocadora en la puerta de los establecimientos para captar clientes”, a quienes les ofrecen su compañía a cambio de que consuman de cerveza. Para que la menor acceda a tener relaciones sexuales el cliente primero debe haber consumo mínimo una caja de cerveza.

Este repugnante negocio marida muy bien con las creencias de algunos mineros que afirman que hay que ser alcohólico y tener varias mujeres (sobre todo menores de edad) para poder encontrar oro. Una vez que han consumida una caja de cervezas, para que el cliente (o mejor dicho, putero) pueda sacar del local a la menor debe pagar 300 soles en la barra, pero solo 100 le corresponden a la niña, el resto se lo quedará la propietaria del local para cubrir el alimento y el alojamiento que les brindan.

Cachorreo y Pallaqueo

La mayoría de los mineros de La Rinconada no cobran un sueldo, se organizan mediante un sistema conocido como "cachorreo". Este método consiste en trabajar sin cobrar nada durante todo un mes (entre 25 y 31 días) para poder disfrutar de una jornada en la que su patrón les permite llevarse a su casa todas las menas que puedan cargar a sus espaldas. Este método no es muy distinto a los gashapones o las lootboxes de los videojuegos, dependiendo de tu suerte puedes encontrar algo de oro en las rocas que has encontrado ese día o puede que no... entonces habrás trabajado todo un mes gratis para nada.

Para evitar tanta aleatoriedad, muchos mineros suelen echar el ojo a menas con buena pinta y las esconden hasta que llegue el día de cachorreo. Si tienen suerte la mena contendrá suficiente oro o minerales como para pagarles el sueldo del mes. Lo normal es que el oro encontrado apenas llegue para cubrir los gastos; cada mes es una apuesta renovada, una esperanza de poder escapar de este duro trabajo.

Se trata de un sistema injusto y brutal que aun así parece algo mejor que el "pallaqueo". Mientras los hombres trabajan en la mina por un salario incierto, las mujeres, martillo en mano, van revisando todas las piedras que han desechado los mineros con la esperanza de encontrar algunas micras de oro. Este sistema conocido como pallaqueo es el último recurso para quienes no son admitidos en la mina.

Según las leyendas locales, la montaña donde se encuentra la mina sería "La Bella Durmiente". Esta doncella se pondría celosa si ve a otras mujeres trabajando dentro suyo, provocando accidentes y catástrofes. Mito o realidad, lo cierto es que las mujeres están excluidas de la mina y junto a los niños suelen buscan alguna mota de oro que pasó inadvertida entre la montaña de deshechos de la extracción.

El trabajo dentro y fuera de la mina es igualmente duro, el mineral se extrae o se recoge a mano, en sacos.

Los Abuelos

Sin duda uno de los elementos más creepy de La Rinconada son "los abuelos". Una especie de culto animista en el que se reza y venera a tres figuras de aspecto siniestro. Vestidas con prendas de mineros, la población local hace distintas ofrendas a estos seres, entre las que se incluyen ropa interior de niñas y mujeres vírgenes. Otra de las ofrendas habituales consiste en dejar cigarrillos enteros, sus devotos afirman que las figuras se los fuman. También hay ofrendas de sangre, todo vale con tal de obtener más riquezas. Este ambiente turbio a llevado a algunos a calificar este culto como demoníaco.

No podemos dejar este horrible lugar sin antes mencionar los sacrificios. El pagacho, también conocido como "pago a la Tierra" es un ritual muy antiguo, que todavía se practica en muchas zonas de Latinoamérica. Se trata de un ritual de agradecimiento a la tierra en el que se pide  una bendición para obtener una buena cosecha. Los agricultores por ejemplo dan las gracias a la Pachamama.

El problema es que los mineros no adoran a la Pachamama, en su lugar existe otra figura antropomórfica sobrenatural que gobierna el subsuelo, esta figura está asociada al Diablo, y lo mineros le hacen ofrendas y rituales que terminan con un gran banquete, mucho alcohol, música y baile.

El objetivo de este culto asociado a la minería de oro, es obtener la benevolencia de esta figura demoníaca para encontrar grandes vetas de oro y lograr mayores ganancias. Cuanto mayor sea la ofrenda, mayor será la gratitud del Diablo... y en este contexto, la ofrenda más valiosa es la vida humana.


11 junio 2024

Bebelplatz, Berlín - Alemania


Bebelplaz es una céntrica plaza de Berlín rodeada de magníficos edificios: la Ópera de Berlín al este, los edificios de la Universidad Humboldt en el lado oeste o la Catedral de Santa Eduvigis al sur, la iglesia católica romana más antigua de la ciudad.

Sin embargo lo más famoso de esta plaza no son sus monumentos, si no los acontecimientos que tuvieron lugar la noche del 10 de mayo de 1933, cuando cientos de estudiantes nazis montaron una gran hoguera en el centro de la plaza en la que se quemaron miles de libros de autores independientes, periodistas, filósofos y académicos... libros y autores que serían condenados al ostracismo y al olvido por ser considerados peligrosos.

La acción se realizó bajo la dirección del Nationalsozialistischer Deutscher Studentenbund (NSDStB), la federación nazi de estudiantes y fue el punto álgido de la llamada "Aktion wider den undeutschen Geist", o "Acción contra el espíritu antialemán" en español.

En aquella época las asociaciones universitarias competían por ver cual era más nazi. En las universidades alemanas dominaba un ambiente claramente reaccionario, chovinista, nacionalista y en algunos casos antisemita.

Con esta acción, que debía durar cuatro semanas, la dirección de la Deutsche Studentenschaft trataba de demostrar por todos los medios que era capaz de movilizar a un gran número de estudiantes a favor del nazismo. Estas maniobras formaban parte de un pulso con otra organización estudiantil, la Deutsche Studentenschaft (DSt), también marcada por el pensamiento nazi. Ambas asociaciones competían por ser los cachorros del nazismo ante la atenta mirada del recientemente creado Ministerio del Reich para la Ilustración Pública y Propaganda de Joseph Goebbels.

Los libros eran escogidos de acuerdo a una lista negra redactada por el bibliotecario Wolfgang Herrmann; esta lista se usaba posteriormente para saquear estanterías privadas, bibliotecas públicas y colecciones académicas. Antes de que quemar los libros, los organizadores enviaban un manifiesto llamado las 12 tesis contra el espíritu anti-alemán. Este comunicado apareció escrito en letra gótica roja en numerosos carteles por distintas universidades:

Tras los carteles llegaron las picotas. Los estudiantes fueron animados a denunciar a docentes que debían abandonar su puesto de trabajo de acuerdo a nueva "Ley alemana para la restauración de la función pública" del 7 de abril de 1933. Los estudiantes buscaban material comprometedor en las clases magistrales o en libros recomendados en clase. También los profesores con una "posición política irreprochable" deberían ser denunciados a la dirección del DSt si solo mostraban "un talento mediocre". 

Casi todas las universidades participaron en la acción y los catedráticos, decanos y rectores la apoyaron. Hubo ataques organizados contra docentes, trabajadores de la administración y estudiantes judíos, numerosas clases fueron interrumpidas y boicoteadas...

La caza de brujas llegó hasta tal punto, que en las universidades de Königsberg, Rostock, Erlangen, Münster y Dresde se colocaron picotas de dos metros de alto en las que se colocaron los nombres de profesores y obras literarias considerados enemigos:

"En la picota clavaremos el producto de aquellos que no son de nuestro espíritu. Y dejaremos en pie esa picota por todos los tiempos. Mientras la necesitemos. Hoy para los escritores, mañana para los profesores."

La segunda fase de esta purga comenzó el 26 de abril de 1933 con la recogida de "literatura decadente". Cada estudiante debía limpiar de libros "perjudiciales" su biblioteca y la de sus conocidos, para más tarde repasar las bibliotecas de universidades e institutos. También se revisaron las bibliotecas públicas y las librerías buscando literatura "digna de ser quemada". 

También la industria del libro y las bibliotecas apoyaron activamente la acción estudiantil. La Asociación de los bibliotecarios populares alemanes repartieron listas comentadas de libros prohibidos y las librerías incluso fueron obligadas a firmar una declaración:

Con esta firma aseguro que he retirado los libros publicados en la lista negra que me ha sido enviada y que no los volveré a prestar. Tengo conocimiento de que un préstamo de estos libros conlleva un castigo judicial.

En Berlín los estudiantes asaltaron el Institut für Sexualwissenschaft de Magnus Hirschfeld y saquearon su biblioteca con más de diez mil volúmenes. Mientras tanto en un cine de París, Hirschfeld observaba en las noticias como era destruida la obra de toda su vida.

El Instituto de Ciencias Sexuales fue el primero de este tipo en todo el mundo. A pesar de un enfoque claramente marcado por la época (en donde se llevaban las tesis eugenistas y el biologismo), Magnus Hirschfeld fue una de las pocas personas en Europa que se ocupó de la intersexualidad y la transexualidad. Lo que empezó siendo un centro para el tratamiento de enfermedades venéreas de los soldados que volvían de la primera guerra mundial, acabó siendo un refugio para personas queer necesitadas. El instituto llevo a cabo una de las primeras operaciones de cambio de sexo el 5 de marzo de 1930; también emitía certificados para travestis o personas trans que les permitirían vestirse o cambiar su nombre de acuerdo a su identidad de género. 

Los nazis inspeccionan los ejemplares de la biblioteca del Instituto de Ciencias Sexuales durante el saqueo

Tras los carteles y la recogida de libros, llegó el último paso en la "ejecución del espíritu maligno"... el fuego. Los estudiantes veían en la quema de libros un acto simbólico: desde tiempos muy antiguos al fuego se le atribuía una función purificante y sanadora, así que parecía el elemento idóneo para una "Alemania que se estaba purificando por dentro y por fuera" (Joseph Goebbels en esta misma plaza de la Ópera) 

Mientras los estudiantes lanzaban libros a las llamas se recitaban en voz alta las llamadas "Proclamas del fuego", nueve párrafos en los que se recitaba el nombre de los autores y sus supuestos delitos:

1ª proclama: ¡Contra la lucha de clases y el materialismo, por la unidad del pueblo y una actitud idealista! Entrego a las llamas los escritos de Marx y Kautsky...

...9ª proclama:¡Contra el descaro y la arrogancia, por el respeto y la devoción al inmortal espíritu del pueblo alemán! ¡Engulle, llama, también las obras de Tucholsky y Ossietzky!

Por destacar algún "delito" nos quedaremos con el caso de Carl von Ossietzky, un reportero de guerra y escritor con marcado carácter pacifista. Tras servir como soldado de infantería en la batalla de Verdún durante la primera guerra mundial, Ossietzky regresó profundamente asqueado y fundó el movimiento "Nunca más a la guerra".

Carl von Ossietzky en un campo de concentración.

Carl colaboró con numerosas publicaciones y escribió una artículo contra el rearme secreto de Alemania que claramente estaba violando el Tratado de Versalles. Esto le llevó a prisión de donde pudo salir gracias a una amnistía, sin embargo volvería a ingresar en la cárcel poco después con la llegada al poder de los nazis. 

Encarcelado y enfermo de tuberculosis, Ossietzky fue nominado al premio Nóbel de la Paz por personalidades como Albert Einstein o Thomas Mann. A pesar de la oposición del régimen nazi, en 1935 se le concedió el premio Nóbel, un premio que jamás recibiría y que fue sustraído por un abogado berlines.
Carl murió en el hospital de la prisión y Adolf Hitler se tomó como una ofensa la concesión del premio, por lo que, en lo sucesivo prohibiría a cualquier ciudadano alemán aceptar el premio Nóbel. 


Los autores de la lista negra incluían a Sigmund Freud, Karl Marx, Heinrich y Klaus Mann, Rosa Luxemburg, August Bebel, Bertha von Suttner y Stefan Zweig. Muchos de los escritores vilipendiados y perseguidos ya habían abandonado Alemania y se habían exiliado.

Entre las obras lanzadas al fuego estaba la novela «Fabian» de Erich Kästner. Mientras, escondido entre el público, Kästner observaba como las llamas consumían su libro. Más tarde describiría este aciago día con la palabra "Begräbniswetter" (tiempo fúnebre). Llovía tan fuerte que las llamas se apagaron y los bomberos tuvieron que echar gasolina sobre el fuego para que ardiera correctamente.

En la actualidad

El 20 de marzo de 1995 se inauguró una instalación del artista israelí Micha Ullman en el centro de la plaza. La obra es un monumento a la ausencia, los libros que ya no son, todas las obras que se perdieron aquella fatídica noche.

Bajo tierra y protegida por una mampara de cristal se puede ver una biblioteca inaccesible con todos sus estantes vacíos. Simbólicamente, la biblioteca subterránea tiene espacio para unos 20.000 libros, un recuerdo de los 20.000 libros que ardieron en llamas en Bebelplatz aquel 10 de mayo de 1933.

La instalación de Micha Ullman conmemora la quema de libros por parte del Tercer Reich con una placa de vidrio colocada en los adoquines de la calle, y debajo de ella una sala subterránea iluminada con estanterías vacías.

El monumento, casi fuera de la vista, muestra varias estanterías blancas vacías. Un poderoso recordatorio del hueco dejado por todos aquellos libros condenados al olvido por los nazis; un tributo a todos los autores alemanes que fueron condenados al ostracismo y a la persecución; un tardío homenaje a todos aquellos narradores que tuvieron que abandonar el país y cuyas historias ya no se podían contar.

En el suelo de la plaza también hay dos placas de bronce con una advertencia tomada de un libro de Heinrich Heine, escrito en 1817 (más de 100 años atrás):

«Eso no fue más que un preludio;

allí donde se queman libros,

en última instancia, también quemarán personas.»

Esta premonitoria y lúcida frase fue escrita por Heinrich Heine, el último poeta del Romanticismo; por desgracia su profecía se haría realidad en esta céntrica plaza un siglo después.

No todo es tan lúgubre en una plaza que ha sabido reconvertir su imagen desde esas oscuras épocas. El lugar que antaño fue epicentro de un atroz atentado contra la cultura y la herencia del propio pueblo alemán, actualmente vuelve a ser la plaza de la Ópera y numerosas librerías montan aquí sus puestos ambulantes.

Recientemente, durante el Mundial de fútbol de 2006, se instaló en esta misma plaza el "Paseo de las Ideas", un monumento consistente en varios libros apilados que trata de homenajear a algunos de los escritores más influyentes de Alemania, pero también a la imprenta de Johannes Gutenberg y al propio libro impreso.

+ info: UniversoAbierto

08 junio 2024

Receta para un apocalipsis II - Los traps siberianos (Rusia)

En la anterior entrada de este blog veíamos como la Tierra era brutalmente agredida sin que mediase provocación previa. En esta segunda parte del apocalipsis Pérmico-Triásico veremos el importante papel de los traps siberianos para acabar de romperlo todo.

Imagen satélite de la Meseta de Putorana (Sentinel-2A, Agencia Espacial Europea) 

Los traps son una extensa acumulación de rocas volcánicas con forma de escaleras (de ahí su nombre, en sueco "trappa" o "trapp" significa escalera). Estas formaciones, compuestas mayormente por coladas de lava basáltica, forman una inmensa provincia ígnea en Siberia central, en el norte de Rusia. Cuando decimos inmensa nos referimos a dos millones de kilómetros cuadrados entre los 50° y 75° de latitud Norte, y 60° y 120° de longitud Este; una superficie equivalente a toda Europa Occidental.

Para crear una formación basáltica de estas dimensiones hace falta un evento de erupción masiva descomunal, probablemente uno de los mayores en la historia geológica de la Tierra. Este evento sucedió hace más de 250 millones de año y originalmente debió cubrir unos siete millones de kilómetros cuadrados con lava. 

Los bellos paisajes hoy en día no reflejan la destrucción que sufrió esta zona durante cien miles de años.

Hace unos 252 millones de años, la vida en la Tierra se derrumbó de una forma espectacular y sin precedentes, más del 96% de las especies marinas y el 70% de las especies terrestres desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos (para lo que suelen ser los tiempos geológicos). La Gran Extinción de finales del periodo Pérmico sigue siendo a día de hoy el suceso de extinción más grave de la historia de nuestro planeta y según los estudios de Sam Bowring, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), y Seth Burgess, del USGS (U.S. Geological Survey, el servicio estadounidense de prospección geológica), todo empezó en esta región de Siberia central.

Actualmente se considera a la intensa actividad volcánica que formó esta zona, como la principal responsable de la extinción masiva del Pérmico-Triásico (un suceso también conocido como "la Gran Mortandad"). Sin embargo es muy probable que al igual que sucedió en otras extinciones, las causas sean multi-factoriales y en cierto modo relacionadas. Dicho de otro modo, los traps no actuaron solos y fueron necesarios un detonante y una sucesión de desdichadas reacciones en cadena:

Un impacto extraterrestre:

Existen varias teorías para explicar la formación de los traps siberianos:

  • Una pluma del manto que impactó en la base de la corteza terrestre atravesando el cratón siberiano y emergiendo en la superficie.
  • Aburridos procesos relacionados con la tectónica de placas o...
  • Un enorme meteorito que impactó la Tierra, aproximadamente en esta misma época, originando el cráter de la Tierra de Wilkes.

Como es lógico, en este blog vamos a optar por la más morbosa y geolocalizable de las opciones (que no tiene porqué ser la más factible). Además ya hemos hablado del cráter de la Tierra de Wilkes en la primera parte de este apocalipsis lo cual nos ahorra explicar tediosos procesos geológicos.

Actualmente, la Meseta de Putorana tiene la mayor concentración de renos del mundo y es patrimonio de la humanidad.

Como ya vimos en el anterior capítulo, el impacto de Tierra de Wilkes fue uno de los mayores que ha sufrido el planeta; un hostión que basta por si mismo para justificar cualquier extinción. Entre sus consecuencias estaría un oscurecimiento global, un invierno de varios años a lo juego de Tronos, terremotos, tsunamis o la separación de Australia de la Antártida, que hasta ese momento formaba parte del supercontinente de Gondwana. 

El impacto también tuvo consecuencias en la otra punta del mundo y pudo haber sido, si no el responsable, si el detonante de esta gran mortandad. Según algunas teorías, los traps siberianos surgieron como resultado de una serie de réplicas sísmicas en el interior de la Tierra tras el impacto del meteorito de Tierra de Wilkes; estas réplicas culminaron en una erupción gigantesca en las antípodas que dio comienzo al apocalipsis.

Imagina que vas tan tranquilo caminando por la calle y alguien aparece de la nada y te da una colleja, tan pero tan grande, que se te salen los ojos de la cara. Usando este bruto símil, algo parecido le pasó a nuestro planeta, tras recibir el impacto de un tremendo meteorito en Tierra de Wilkes, en la otra punta del globo se abrió una fisura en la corteza por la que empezó a ascender materiales del manto. La Tierra sangró y sangró durante millones de años y de su herida emanaba lava que fue formando esta enorme región magmática.

Una herida sangrante:

Esta región de raras colinas y mesetas con forma de terrazas o escalones, fue generada por colosales erupciones volcánicas que aumentaron las temperaturas de la atmósfera y del mar y liberaron grandes cantidades de gases tóxicos y de efecto invernadero en un período de tiempo relativamente breve. 

Según recientes estudios, los traps siberianos entraron en erupción en el momento propicio, y durante el tiempo adecuado, para prácticamente acabar con toda la vida sobre la faz de la Tierra. Las primeras erupciones explosivas empezaron unos 300.000 años antes del comienzo de la Gran Extinción, cuando grandes cantidades de lava fluyeron sobre la tierra y bajo la superficie, creando inmensas capas de roca ígnea en la corteza superficial. 

Durante más de un millón de años, distintos puntos al este y sur de la actual ciudad de Norilsk, en Siberia, entraron en erupción formando las escalonadas coladas de lava que hoy conocemos como traps. Es posible que algunas de las erupciones individuales llegasen a emitir volúmenes de lava superiores a los 2000 km³. Las estimaciones sobre su extensión original arrojan cifras cercanas a los siete millones de kilómetros cuadrados, con un volumen de lava de entre uno y cuatro millones de kilómetros cúbicos, suficiente para cubrir una región del tamaño de Estados Unidos con un manto de magma de un kilómetro de espesor.

Estas erupciones masivas una vez más iban a tener importantes efectos secundarios. Los gases emitidos por los traps siberianos pudieron provocar de por sí un elevado efecto invernadero; se estima que se liberó suficiente dióxido de carbono como para aumentar la temperatura del planeta en unos 5°C. No lo suficiente como para matar al 95% de las formas de vida pero si lo justo como para provocar un crecimiento descontrolado en la población de Methanosarcina, un microorganismo anaerobio productor de metano (un gas de efecto invernadero veintitrés veces más potente que el dióxido de carbono).​ Las cosas en la superficie no paraban de empeorar...

La Methanosarcina es un microorganismo del dominio de las Archaeas capaz de producir metano por tres rutas metabólicas distintas.

El fusil de clatratos:

Mientras, debajo del mar las cosas no iban mucho mejor... Otro efecto del vulcanismo fue una extensa contaminación de los océanos por el incremento de las concentraciones de mercurio, especialmente en aguas someras y poco profundas, lugares de gran importancia para la actividad orgánica.

Pero lo peor aun estaba por llegar, el efecto invernadero en la superficie hizo que aumentase la temperatura de los océanos hasta un punto crítico en el que los depósitos de hidrato de metano del fondo marino se descongelaron, liberando grandes cantidades adicionales de metano a la superficie y agravando aun más el calentamiento global.

Según esta teoría, conocida como el fusil de clatratos, el calentamiento producido por las erupciones sumado al tremendo efecto invernadero, aumentaron paulatinamente la temperatura del océano hasta que provocaron una liberación repentina de metano desde los depósitos de clatrato situados en los fondos oceánicos, cerca de las costas. Esto liberaría a la atmósfera suficiente metano para elevar las temperaturas en otros 5°C adicionales (el metano es uno de los gases de efecto invernadero más potentes). 

Clatrato de metano o hidrato de metano con forma de panel. Estas (inestables) estructuras contienen cavidades en cuyo interior quedan atrapadas moléculas de metano

Esto además coincide con los cálculos de la temperatura del mar realizados con delta-O-18 (un indicador del ratio de isótopos estables), que revelan unas temperaturas oceánicas ecuatoriales que llegaron a superar los 40°C... un exceso para casi todas las especies marinas que existían.

...y unas gotas de veneno:

A estas alturas la Tierra y los mares ya eran invivibles, pero por si acaso faltaban motivos para extinguirse, hay otra hipótesis que apunta a la liberación de sulfuro de hidrógeno en los océanos. Según esta hipótesis, las aguas oceánicas profundas pierden la totalidad de su oxígeno disuelto periódicamente, esto permite que las bacterias anaerobias (por ejemplo, las bacterias verdes del azufre) proliferen y produzcan sulfuro de hidrógeno. 

Si se produce una gran cantidad de sulfuro de hidrógeno (un gas tóxico para la mayoría de los seres vivos) parte de este sulfuro acabará subiendo a la atmósfera, con lo que su concentración aumentaría dramáticamente en tan solo unos pocos cientos de años.

Además de envenenar la atmósfera, el sulfuro de hidrógeno también tiene la peculiaridad de destruir el ozono en las capas superiores de la atmósfera. Sin ozono que les sirva de filtro protector, los pocos organismos que lograron sobrevivir a los gases tóxicos acabarían expuestos a dosis letales de  radiación ultravioleta.

Un Inostrancevia atacando a un Scutosaurus, ninguna de las dos especies logró sobrevivir a esta extinción.

Recuperación

Llegados a este punto, en el planeta Tierra te podías envenenar, quemar, radiar, morir de hambre, de calor, de asfixia... todo eran facilidades para extinguirse. Las temperaturas ecuatoriales terrestres se elevaron hasta acabar con numerosas plantas y animales durante la mayor parte del Triásico temprano. Esta infernal etapa dejó su huella en las reservas de carbón; hay un periodo entre el final del Pérmico y el Triásico Medio, en el que el carbón escasea debido a la pérdida de los pantanos de turba. La turba se forma debido a la putrefacción de vegetación en el agua ácida de marismas, pantanos y humedales en condiciones de baja actividad microbiana; pero estas condiciones no se recuperaron hasta el periodo Anisiense (hace 245-237 millones de años). 

Según algunos estudios, el planeta necesitó más de 30 millones de años para recuperarse de las perturbaciones climáticas causadas por las erupciones de los traps siberianos. Los bosques de coníferas ecuatoriales tardaron millones de años en volver a aparecer y las primeras reservas de carbón posteriores al evento datan del Carniense (15 millones de años después del final del Pérmico). 

En los mares la destrucción fue aun mayor, las temperaturas ecuatoriales fueron muy superiores a las toleradas por la mayoría de vertebrados marinos durante al menos dos episodios puntuales, y la inmensa mayoría de los tetrápodos se desvanecieron, con pequeñas excepciones en lo que hoy en día es Utah.

Conclusiones

Probablemente no había nada que los habitantes de la Tierra pudiesen hacer para evitar esta concatenación de catástrofes; y probablemente si se repitiese hoy en día tampoco podríamos hacer gran cosa. Sin embargo si deberíamos tomar nota de las reacciones en cadena que sucedieron una vez que el planeta se desestabilizó. Un "pequeño" cambio de 5º C en la temperatura global disparó fusiles de clatratos, envenenó la atmósfera y los mares, destruyó la capa de ozono, extinguió a prácticamente todas las especies que poblaban la Tierra y nos dejó sin carbón del Triásico para nuestras barbacoas. 

Actualmente, las nada acogedoras ciudades de Norilsk y Talnakh cuentan con grandes depósitos de níquel, cobre y paladio que se formaron en los conductos de magma de estos traps.

+ info: Wikipedia - NCYT

18 mayo 2024

Receta para un apocalipsis I - El cráter de la Tierra de Wilkes (La Antártida)

Hace algo más de 250 millones de años la Tierra se enfrentó a un duro golpe, una sucesión de catástrofes que desencadenaron un auténtico apocalipsis. Durante 200.000 años la Tierra fue desolada por meteoritos, erupciones volcánicas e incendios masivos; mientras la atmósfera y el agua del mar perdían gran parte de su oxígeno. El resultado fue un planeta insufrible, un entorno hostil que acabó con el 96% de las especies que habitaban la Tierra. Este periodo oscuro pasaría a ser conocido como La Gran Mortandad, la madre de todas las extinciones.

...y cuando el Cordero rompió el séptimo sello del rollo, la lava volcánica inundó toda la Tierra y el ruido ensordecedor de las erupciones anunció el comienzo del fin...

Reseteando la Tierra

Una extinción masiva sería un evento durante el cual desaparecen, en un periodo geológicamente breve, al menos el 75% de las especies que habitan la Tierra. Los paleontólogos reconocen por lo menos cinco grandes extinciones masivas en los últimos 500 millones de años:

- Extinción del Ordovícico-Silúrico: hace unos 439 millones de años. En aquella época todas las especies eran marinas, el 86% desaparecieron debido a la explosión de una supernova o a un brote de rayos gamma. Algunos autores también afirman que se produjo una​ subida y bajada del nivel medio de los océanos por una glaciación.​

- Extinción del Devónico-Carbonífero: Hace 367 millones de años. En esta ocasión murieron el 82% de las especies debido a una pluma mantélica, un punto caliente en el que se estrecha la corteza terrestre y aflora material procedente del manto dando lugar a un vulcanismo extremo.

- Extinción del Pérmico-Triásico: El peor evento de extinción hasta la fecha, ocurrió hace unos 250 millones de años y supuso la desaparición del 96% de las especies. Probablemente se debió a la acción conjunta de un meteorito y erupciones masivas. Será nuestro referente en esta entrada para ver cómo se restaura el planeta Tierra a sus valores de fábrica.

- Extinción del Triásico-Jurásico: Hace unos 201 millones de años. El 80 % de las especies desaparecieron debido a unas erupciones volcánicas masivas en la provincia magmática del Atlántico Central que terminaron con la fragmentación del supercontinente Pangea. Algunos autores también hablan de un impacto de meteorito.

- Extinción masiva del Cretácico-Paleógeno: La más conocida de las extinciones masivas. Hace unos 65 millones de años el 76% de todas las especies se extinguieron, incluidos los dinosaurios, tras el impacto de un meteorito en el cráter de Chicxulub.

También se conocen eventos menores de extinción como la transición del período Eoceno tardío y Oligoceno temprano, hace unos 36 a 33 millones de años, que una vez más coincide con el impacto de Popigai.

El cráter Popigai, en Siberia, Rusia, tiene debajo suyo el yacimiento más grande del mundo de diamantes de impacto.​ Miles de millones de quilates (cientos de miles de toneladas), que podrían abastecer las necesidades mundiales durante 3000 años.

Un patrón que se repite

Casi todas las grandes extinciones de las que tenemos constancia coinciden con periodos de intenso vulcanismo y/o impactos de meteoritos. En muchos casos siguen un patrón similar: Uno o varios meteoritos (o rayos gamma o supernovas o cosas-terribles-llegadas-del-espacio) impactan la Tierra con resultados devastadores a corto, medio y largo plazo. 

En paralelo (o como consecuencia) se suele registrar un vulcanismo masivo que libera una inmensa cantidad de lava y altera la atmósfera terrestre. Los efectos secundarios de estas erupciones masivas incluyen, pero no se limitan a, temperaturas fluctuantes, lluvia ácida, destrucción de la capa de ozono, radiación y, con el tiempo, un deterioro de la capacidad de la atmósfera para sustentar la vida.

Este patrón se repite cada cierto tiempo con una periodicidad que ha llevado a muchos autores a buscar ciclos geológicos que expliquen la aparición de estas plumas mantélicas y los fenómenos de vulcanismo asociados. Por otro lado, cada 26-30 millones de años la órbita del sistema solar atraviesa el plano de la galaxia, una región especialmente poblada polvo, gas y cometas que implica la entrada de numerosos meteoritos a la superficie terrestre. Basándose en esto, hay autores que afirman que estos eventos de extinción siguen ciclos periódicos de 27 millones de años. 

El Sol completa una vuelta alrededor del centro de la galaxia (Sagitario A*) aproximadamente cada 225-230 millones de años. Durante esta órbita el sistema solar atraviesa el plano de la galaxia varias veces (cada 27 millones de años aproximadamente). Por otro lado, la Tierra también atraviesa este plano teórico dos veces al año, durante los solsticios.

Sea como sea, la mayoría de los animales en la Tierra no son capaces de resistir estos eventos y desaparecen dejando paso a nuevas especies (como nosotros). A pesar de lo dramático de estas extinciones, en cierto modo suponen un reinicio que permite que prosperen nuevas formas de vida. Mientras que las nuevas especies evolucionan para adaptarse a unos nichos ecológicos en constante cambio, muchas de las especies más antiguas desaparecerán; de hecho, el 99% de los organismos que han poblado la Tierra ya no existen.

Durante las dos próximas entradas veremos cómo se cocina la extinción más masiva de la que tenemos constancia: la extinción del Pérmico-Triásico o Gran Mortandad. Quien sabe, a lo mejor nos sirve para un futuro no tan lejano...

Pero primero, un poco de geodesia

La gravedad de la Tierra no es uniforme en todos los puntos del planeta. Medida desde el espacio, esta gravedad varía en función de la altura del terreno, la densidad de los materiales, la latitud (en el Ecuador el radio terrestre es mayor), etc... Además, cada valle, fosa oceánica, llanura o montaña, tiene una masa y densidad distintas, lo cual a su vez implica pequeños cambios en el campo de la gravedad. 

Conocer estas diferencias en la gravedad es de vital importancia para entender mejor nuestro planeta ya que nos permiten saber la forma y composición del denominado geoide, una superficie equipotencial del campo de gravedad de la Tierra. El geoide fue definido por primera por vez por el gran Carl Friedrich Gauss como "la figura matemática de la Tierra", y a pesar de ser de vital importancia para la geodesia y cartografía, tan solo en los últimos años hemos podido conocer su forma real gracias a los satélites.

Representación muy exagerada de la ondulación del geoide terrestre, en falso color y con escala vertical x10.000 (International Centre for Global Earth Models)

Con ese objetivo en mente, el 17 de marzo de 2002, la NASA lanzó el denominado "Gravity Recovery and Climate Experiment" (GRACE), dos naves que sobrevuelan la Tierra a 500 km de altura en búsqueda de pequeñas variaciones en el campo gravitatorio. El programa consistía en dos satélites consecutivos que triangulaban las diferencias en el campo gravitatorio entre sus respectivas posiciones. 

Gracias a las mediciones del GRACE, los científicos encontraron varias zonas de la Tierra con una gravedad anómalamente alta, a las que denominaron "concentraciones de masa" o mascones (unión de las palabras inglesas "mass concentrations"). Al pasar por estas regiones, el satélite principal del programa GRACE experimentaba cierto tirón gravitatorio que lo alejaba del satélite que le seguía. 

Estas concentraciones de masa se caracterizan por tener una gravedad mayor de la que correspondería a su latitud y altitud. Pueden deberse a distintas causas, pero normalmente son un claro indicativo de la presencia de materiales más densos que el promedio de la corteza. 

Una de las explicaciones más frecuentes para estos masones es el impacto de uno o varios meteoritos que habría comprimido y compactado los materiales en estas zonas. Otra posible explicación sería una repentina y masiva efusión de lava, estos afloramientos de roca volcánica profunda en muchos casos también son el resultado del impacto de un meteorito.

Medidas gravimétricas del GRACE expresadas en galileos por metro. El círculo blanco rodea una concentración de masa de 320 Km de ancho en la costa sureste de la Antártida.

En junio de 2006, un equipo de investigadores de la universidad de Ohio anunciaron el descubrimiento de una gran concentración de masa debajo del hielo de la Antártida. El equipo, dirigido por Ralph von Frese y Laramie Potts, analizaron las mediciones de los radares de gravedad de los satélites GRACE y encontraron algo muy denso y masivo oculto en el subsuelo antártico.
Ralph von Frese, profesor de geología en esa misma universidad, propuso que este mascón podía ser el resultado del impacto de un gran asteroide, uno particularmente enorme. Los satélites GRACE habían descubierto lo que parecía ser el mayor cráter de impacto de la Tierra...

El cráter de la Tierra de Wilkes

Este mascón, al que denominaron "el cráter de la Tierra de Wilkes", se oculta debajo de más de un kilómetro de hielo antártico, lo cual explicaría su tardío descubrimiento. Se trata de una gigantesca estructura geológica de unos 500 Km de diámetro que recibe su nombre de la región en la que se ubica. 

La concentración de masa estaría situada en la costa sudeste de la Antártida, aproximadamente a 70° S de latitud y 120° E de longitud, entre la cordillera Gamburtsev y las Montañas Transantárticas. Al noroeste se encuentra la base rusa de Vostok, de la cual hablaremos en futuras entradas.

El cráter tiene forma alargada y se extiende entre 350 y 500 km. Su forma se puede deber a la proximidad del límite entre las placas Antártica e Indoaustraliana; de hecho algunos investigadores sugieren que el impacto pudo haber desencadenado la ruptura del supercontinente de Gondwana creando una falla tectónica que empujó a Australia hacia el norte.

La extinción del Triásico-Jurásico coincidió con la ruptura de Pangea, mientras que la extinción del Pérmico-Triásico pudo suponer la fractura Gondwana.

Originalmente, los científicos no lograron datar con precisión el origen de la formación (las condiciones de la zona tampoco ayudan mucho), estableciendo una generosa horquilla de entre 100 y 500 millones de años. Sin embargo, estudios posteriores compararon el nuevo cráter con el cráter de Vredefort (en Sudáfrica) y descubrieron varios fragmentos de meteoritos de condrita en estratos del Pérmico-Triásico de la Antártida y Australia, lo cual permitió fijar la antigüedad del cráter en unos 250 millones de años. 

Esta fecha coincidiría con la mayor extinción acaecida en la Tierra, un periodo conocido como la "Gran Mortandad". Hace aproximadamente 251 millones de años, nuestro planeta experimentó la llamada "extinción Permo-Triásica"... un acontecimiento mucho más destructivo que el que acabó con el reinado de los dinosaurios. Este evento fue una edad oscura que supuso la desaparición del 70 % de las especies terrestres y el 90 % de las marinas.

Aunque se han propuesto múltiples explicaciones para esta extinción Permo-Triásica, algunos científicos como Von Frese apoyan la teoría de que esta extinción también fue causada por el impacto de un asteroide. Según Von Frese, la concentración de masa detectada por GRACE en la Antártida podría ser el cráter dejado por un asteroide que detonó la extinción Permo-Triásica.

Ubicación del cráter de la Tierra de Wilkes al sureste de la Antártida

Por poner las cosas en contexto, hace unos 65 millones de años, en la península del Yucatán se estrelló un meteorito que originó el cráter conocido como Chicxulub. El cráter de Chicxulub mide unos 180 km de diámetro (casi tres veces menos que el de Wilkes) y el meteorito que lo formó debió de tener unos 10 km de diámetro.
Un solo asteroide de diez kilómetros de diámetro bastó para acabar con el 75-80% de los seres vivos de la Tierra, incluyendo a todas las especies de dinosaurios no avianos. Se estima que el impacto fue 2 millones de veces más potente que cualquier dispositivo creado por el hombre, causando mega-tsunamis, incendios y ondas de choque que produjeron a su vez terremotos y erupciones volcánicas por todo el planeta. Tras el impacto se produjo una nube de polvo, cenizas y vapor que cubrió la superficie entera de la Tierra durante años e impidió la llegada de la luz solar, lo cual enfrió el planeta y afectó gravemente a la mayoría de los seres vivos.

Volviendo al cráter de la Tierra de Wilkes, si se confirma que su origen fue un impacto astronómico, debería tratarse de un asteroide de aproximadamente 48 km de diámetro, es decir, casi cinco veces más que el responsable del cráter de Chicxulub. Una colisión de este tipo habría producido unos 8000 millones de megatones (80 veces más que el evento de Chicxulub).​ A 1.000 km del impacto, la bola de fuego iluminaría el cielo con un brillo 130 veces superior al Sol, se registrarían vientos de 5000 km/h con presiones de hasta 32,6 bares, y terremotos por encima de la escala de Richter recorrerían el planeta. 

El Glacier de Mertz, en Tierra de Wilkes da una idea de lo desolador que resulta explorar esta región

Incluso a miles de kilómetros del impacto, los resultados serían devastadores. Es posible que un meteorito como el que ocasionó el cráter de la Tierra de Wilkes hubiera bastado, por sí solo, para cercenar una amplia mayoría de los clados animales de la Tierra.​ Además, este tipo de eventos conllevan importantes efectos secundarios que se manifiestan a medio-largo plazo: el polvo en suspensión en la atmósfera bloquearía el paso de gran parte de los rayos del Sol causando un largo invierno nuclear, las temperaturas descenderían en todo el globo durante años, la vegetación (ya mermada por los primeros incendios) desaparecería junto con eslabones completos de la cadena alimentaria. 

Así las cosas, no es descabellado señalar a este impacto como el detonante de la peor extinción de la historia de la Tierra; por si este suceso no bastase por si solo, muchos expertos sugieren que el impacto tuvo consecuencias catastróficas en la otra punta del mundo... En la próxima entrada conoceremos como se formaron los traps siberianos, considerados el ángel exterminador de esta extinción Pérmico-Triásica.

+ info: Wikipedia - Cambio16 - GRACE