11 abril 2022

Ciudades Fantasmas Vol. V - Ordos Kangbashi y las ciudades fallidas

El proyecto urbano Meixi Lake en las afueras de Changsha (Foto: Unborn Cities por Kai Caemmerer)

Al pensar en una ciudad fantasma es frecuente imaginarse un asentamiento que vivió épocas mejores y que por algún motivo cayó en desgracia, muchas de estas ciudades conservan la arquitectura de épocas pasadas, como si fuesen un diorama o una postal. Sin embargo en Asia, y muy especialmente en China, abundan las ciudades fantasmas modernas, enormes desarrollos urbanísticos sin estrenar que nunca llegaron a despegar, sitios impersonales y sin historia que jamás conocieron tiempos mejores...

En Occidente es muy común que la población comience a poblar un territorio (muchas veces de forma dispersa) y con los años, esta población ya asentada demande un mayor desarrollo urbanístico (carreteras, servicios, etc...). En Asia, sin embargo, es bastante habitual inverso, en el que la planificación precede a cualquier demanda por parte de la población; allí es posible encontrar ciudades terminadas y completamente urbanizadas que sin embargo permanecen vacías durante años. 

Asia tiene algunas de las regiones más superpobladas del planeta, no es de extrañar por lo tanto que el urbanismo necesario para dar cabida a tanta población sea muy distinto al que solemos practicar en Occidente. A nivel nacional, China cuenta con más de 700 millones de residentes urbanos, una cifra que se espera alcance los 1.000 millones en 2030. Como es lógico, muchos de los mayores planes urbanísticos del mundo se desarrollan aquí, muchos prosperan, otros en cambio no llegan a despegar. Ya sea por cambios en las dinámicas económicas y sociales o porque no logran seducir a sus habitantes, el caso es que estas ciudades fallidas dejan un cadáver de hormigón y metal que nos permite imaginar cómo será el mundo cuando ya no existamos.

Chenggong, en la oriental provincia de Yunnan

Las "ciudades fantasmas chinas" son famosas en el mundo entero, incluso han llegado a ser un nicho de mercado para cierto turismo urbex morboso; sin embargo, estas desoladas urbes suponen un problema creciente para el gigante asiático:
  • China alberga algunas de las ciudades más caras del mundo en cuanto al mercado inmobiliario. Si analizamos las diez ciudades en las que la vivienda es más inaccesible (mayor precio respecto al salario medio), siete de ellas son chinas.
  • Los inversores de China han encontrado en el mercado inmobiliario una alternativa más segura que el volátil mercado bursátil. Sumado a esto, muchas familias invierten en propiedades para casar a sus hijos: de hecho, estas propiedades son clave en las negociaciones matrimoniales entre familias.
  • Más del 20% del parque inmobiliario de China está actualmente sin ocupar; a diferencia de otros países estas viviendas no pertenecen a los bancos, la mayoría son de particulares que ya tienen una propiedad y tratan de especular con este emergente mercado.
  • Los precios desorbitados unidos a la especulación inmobiliaria han terminado por espantar a millones de personas incapaces de acceder al mercado para comprar su primera vivienda. Cada vez son menos las familias que pueden incorporarse a este mercado; en 2013 el porcentaje de primeros compradores cayó un 48%, un descenso que continuó en años posteriores... 
  • A pesar de que este escenario horroriza a los dirigentes chinos, nadie se atreve a pinchar la burbuja. Alrededor de una quinta parte del PIB de China está ligado al mercado inmobiliario y los temores ante cualquier cambio (como un impuesto a la propiedad) pueden desembocar en una crisis que arrastre a toda la economía.

Teniendo todo esto en cuenta, resulta más fácil entender algunas de estas ciudades fantasmas: muchas son desarrollos urbanísticos demasiado caros, demasiado alejados del centro o demasiado desamparados para resultar atractivos, y que por lo general tan solo consiguen vender viviendas a especuladores que ni se plantean vivir en semejante páramo.

Ordos Kangbashi:

A la hora de hablar de ciudades fantasmas chinas es casi obligatorio mencionar a Ordos Kangbashi. Situada cientos de kilómetros al oeste de Pekín, en los áridos desiertos del interior de Mongolia, esta gigantesca ciudad ha sido considerada durante años la ciudad fantasma más grande del mundo. Para entender el aparente sinsentido de esta ciudad debemos retroceder a sus orígenes ¿Cómo apareció esta descomunal ciudad en Mongolia, una de las regiones más deshabitadas del planeta? 

Edificios inconclusos en Ordos Kangbashi

A principios de la década de los 2000s, el Gobierno chino descubrió importantes depósitos de carbón en esta región. Mongolia es un sitio inhóspito, especialmente el desierto del Gobi, donde la densidad de habitantes es la menor del mundo, poco más de 1,5 hab./Km. Esto no frenó al gobierno chino,  siempre largoplacista, que fieles a su política de "construye primero, que ya se poblará después", decidieron levantar la ciudad de Ordos Kangbashi, un inmenso núcleo urbano inicialmente diseñado para albergar más de un millón de habitantes. La construcción de esta metrópolis, más grande que la mayoría de las capitales españolas, se completó en tan solo dos años: empezó en 2001 y finalizó en 2003. 

No obstante, poco después de terminarla, el futuro de Ordos Kangbashi, se complicó debido a la crisis económica, que causó una caída significativa en el precio del carbón, el principal motor de la ciudad. La ciudad no lograba atraer a los habitantes, que no veían ningún incentivo por el que irse a vivir al desierto. Ordos Kangbashi tardó años en recuperarse, pero en el año 2009, los precios del carbón habían vuelto a subir, impulsando de nuevo el mercado inmobiliario en Kangbashi. Poco después explotó la burbuja inmobiliaria, y los condominios de Kangbashi, que habían llegado a costar unos 1.200 dólares por metro cuadrado, perdieron de nuevo gran parte de su valor.

Una "tranquila" avenida en Ordos Kangbashi

Sin embargo, actualmente la urbe está experimentando un crecimiento vertiginoso: las viviendas antaño vacías se han vendido, se han comenzado a construir nuevos edificios residenciales, hay zonas en el centro en las que se pagan hasta 2.300 dólares por metro cuadrado... Este milagro se debe en gran medida a una política maquiavélica, pero sin duda efectiva, por parte de las autoridades locales. La historia (muy resumida) sería la siguiente:

Al igual que en otros países desarrollados, el progreso se estanca en China: el número de licenciados crece cada año mientras el empleo disminuye. Existe un sentimiento pesimista respecto al futuro y muchos padres temen que sus hijos vivan en peores condiciones de las que ellos disfrutaron. Esto estimula una gran competitividad entre los denominados "padres tigres", muchos de ellos harán lo que sea para asegurarse de que sus hijos parten con ventaja respecto a otros niños.

La educación es pública en China; el gobierno no tolera bromas con este tema, no quiere interferencias externas ni ámbitos que queden fuera de su control. Además, las regulaciones respecto a los distritos escolares son muy estrictas, los padres que quieran enviar a sus hijos a una escuela concreta deben ser propietarios de una vivienda dentro del mismo distrito.

Diferenciarse en un país obsesionado con la igualdad, en el que no existen otras opciones educativas, no resulta sencillo, muchos padres optaron por recurrir a las tutorías para complementar las clases del colegio que les había tocado. Los llamados "niños pollitos" (en honor a las infusiones de sangre de pollo, un remedio tradicional chino que aportaba salud y energía al paciente) terminaron viendo como sus tardes se nublaban con tutorías interminables.

Diferenciarse en un país en el que todos los padres compiten encarnizadamente por el futuro de sus hijos tampoco es sencillo. Al cabo de unos años, entre el 75 y el 92% de los niños chinos asistían a clases adicionales, una media de 3 a 4 horas diarias en las que se reforzaban matemáticas, inglés y chino. Estas clases terminaron por ser "obligatorias" si no querías que tu hijo se quedase atrás, y suponían un gasto familiar superior a los 1300 euros, la quinta parte de los gastos medios de un hogar.

El museo de Ordos Kangbashi, tan desolado como sus calles, pretende replicar las dunas del desierto del Gobi

El gobierno chino detectó que estas tutorías eran una fuente de tensión económica que se traducía en desigualdades educativas en función del poder adquisitivo, así que decidió cortar el asunto de raíz regulando con extraordinaria dureza este tipo de tutorías. El gobierno local de Ordos también detectó algo: los padres tigre harían cualquier cosa por sus hijos, lo cual les permitía usar la educación como medida de presión para modelar sus ciudades. 

Los funcionarios municipales trasladaron a Ordos Kangbashi algunas de las mejores escuelas de la cercana ciudad de Ordos. Inmediatamente, los profesores tuvieron que mudarse a la nueva ciudad (inicialmente atraídos por sus precios bajos). Al no existir otras alternativas, los padres que quisieran acceder a estos codiciados colegios debían poseer una vivienda en el distrito; pronto los padres tigre comenzaron a adquirir viviendas disparando los precios de las propiedades e incentivando nuevas inversiones.

Hasta el peor de los desiertos se puede poblar si sabes apretar la tecla adecuada. Hoy en día, Ordos Kangbashi ya no es considerada una "ciudad fantasma", en 2020, a pesar de la pandemia de covid-19, el gobierno local autorizó la construcción de nuevos condominios por primera vez en ocho años. El ejemplo de esta ciudad nos obliga a replantearnos la definición de las ciudades fantasma en China, quizás solo sean ciudades que no llegaron a nacer y que esperan desiertas a que llegue su momento, quizás sean nuestras prisas las que nos hacen ver fantasmas donde no los hay... 

+ info: Xataka - RT

Nueva Ciudad de Jingjin

Existen decenas de ejemplos por toda Cina en los que estas ciudades frustradas no han acabado de despegar. Algunas tienen un final feliz, como Nuevo Área de Zhengdong, en Henan, que a pesar de sus problemas iniciales parece que está logrando salir adelante; otras parecen estar estancadas como en el caso de Ordos, mientras que otros muchos proyectos comienzan a deteriorarse antes de llegar a ser habitados. 

En China se estiman unos 65 millones de viviendas vacías y ninguna zona está a salvo, ni siquiera las que forman parte de los mayores planes urbanísticos del mundo. Éste es el caso de Jingjinji, una idea con la que el gobierno chino planeaba crear una megaciudad que albergase a más de 110 millones de habitantes mediante la unión de Pekín (Jing), Tianjin (Jin) y Hebei (conocida tradicionalmente como Ji).

Expectativas vs Realidad en Jingjinji

Jingjinxincheng (Nueva Ciudad de Jingjin), está a una hora en coche de Pekín y a 50 kilómetros al norte de Tianjin. La entrada a la Nueva Ciudad de Jingji simula el Arco del Triunfo de París, una costumbre muy extendida que veremos más adelante al hablar de la copytectura. Este desarrollo urbanístico abarca unos 17 kilómetros cuadrados (casi como Ceuta) y fue pensado inicialmente para convertirse en el hogar de más de medio millón de personas; iba a ser el motor de toda esta región sin embargo, actualmente se marchita sin llegar al 9% de la ocupación esperada.

El gobierno local junto a una inmobiliaria (Hopson), comenzaron la construcción de este proyecto en 2002. Cuatro años más tarde, en 2006, el gobierno otorgó decenas de licencias en toda la zona de desarrollo y comenzaron varios proyectos urbanísticos que perseguían no solo atraer a residentes, sino también convertirse en la segunda vivienda de quienes vivían en las grandes ciudades. 

La Ciudad Nueva de Jingjin fue pensada como una especie de copia china del sueño americano: casas con jardín, huerta y embarcadero que accedía a un pequeño canal en la parte trasera de los inmuebles, un reclamo aparentemente apetitoso para unos propietarios que nunca llegaron. Tampoco la prometida revalorización de las propiedades consiguió atraer a los compradores; actualmente verjas oxidadas, puertas derribadas y muros derruidos dan fe de la baja calidad de los materiales y la falta de mantenimiento en todo el complejo. En palabras del último guarda de la entrada principal: “aquí no viven ni los fantasmas”.

Un triste epílogo para una historia que apenas se empezó a escribir. A pesar del lamentable estado que presentan la mayoría de las viviendas construidas (la mitad de las 8.000 proyectadas), todavía hay hoteles operativos que sobreviven como pueden gracias a la celebración de convenciones y banquetes de boda. 

Yujiapu

El espejo en que se miran muchas de estas ciudades "no nacidas" es Nuevo Área de Pudong, en Shanghai. A principios de la década de los 90, el Consejo de Estado decidió desarrollar la región de Pudong situada al este de Shanghai, y en 1993 fundó "Nuevo Área de Pudong". Este proyecto fue considerado un fracaso en sus inicios; sin embargo, la acción gubernamental, que obligó a los grandes bancos estatales a mover sus sedes allí y a facilitar créditos a los proyectos de desarrollo inmobiliario, consiguió reflotar la situación. Hoy en día es la imagen más característica de Shanghai y uno de los centros económicos más importantes de toda Asia.

Nuevo Área de Pudong, en Shangai. Una arriesgada apuesta con un final feliz.

Yujiapu es uno de tantos complejos surgidos a raíz de este ejemplo, conocido como el Manhattan chino, este desarrollo urbanístico pretendía convertirse en el centro económico de Tianjin; sin embargo hoy en día languidece semidesierto y con un futuro muy incierto. 

La zona económica de Yujiapu se encuentra 90 kilómetros al sur de Jingjinji, en la Bahía de Bohai. Con un presupuesto de entre 20.000 y 39.000 millones de Euros, en este barrio se quiso construir a imitación de la isla neoyorquina de Manhattan. Su apertura estaba prevista para 2014, pero los problemas de financiación y la ausencia de compradores han retrasado las obras hasta la actualidad. Los edificios ya terminados permanecen cerrados, apenas hay tráfico y en la ciudad no vive casi nadie, sus pocos residentes no son optimistas: “los precios de las casas en la zona cada vez son más caros, a pesar de que aquí no hay nada; ni tiendas, ni restaurantes, ni escuelas u hospitales. Siguen construyendo, cada vez más despacio, pero todo sigue vacío”

Distrito financiero de Yujiapu (Foto: Nic Lehoux)

La falta de oportunidades en las que invertir ha hecho que cada vez más chinos vean la vivienda como un negocio con el que ganar dinero rápido. Una muestra de esto es la cada vez mayor diferencia entre las grandes y pequeñas ciudades, ya que la los precios no dependen de la demanda si no de la supuesta revalorización de los inmuebles. Lo único importante es que el dinero circule, en una rueda que involucra a gobiernos locales, promotores, empresas constructoras e inmobiliarias y finalmente a los compradores, que confían en volver a poner sus casas en el mercado a un mayor precio. En los últimos años, el precio de la vivienda en las ciudades de primer y segundo orden ha experimentado un crecimiento cercano al 30% interanual.
Es sin duda un juego peligroso en el que si uno solo de los escalones falla, todo se desmorona ...y eso es precisamente lo que pasó en la ciudad conocida como "Cinco Continentes":

Xingyao Wuzhou "Five Continents"

El mayor exponente de la corrupción, las deudas millonarias y el engaño a propietarios y compradores lo podemos encontrar a 30 kilómetros del centro de Tianjin, en el distrito de Jinnan. Tianjin es una de las regiones más prosperas y con mayor crecimiento de China, una ciudad moderna impulsada por el mayor puerto del norte de China en la que la arquitectura juega un importante papel.

La impresionante Biblioteca Binhai en Tianjin es un gran ejemplo de este crecimiento vertiginoso y de los gigantes con pies de barro que origina. Proyectada por la compañía holandesa MVRDV, se trata sin duda de un edificio impresionante, pero debido a las prisas por estrenarla no se creó ningún sistema para acceder a los estanterías superiores; a día de hoy son un decorado inútil en el que solo están los lomos de los libros con un fin decorativo.

Biblioteca Binhai en Tianjin (Foto: MVRDV)

Dentro de este frenesí constructor, en 2006 se presentó el proyecto denominado "Cinco Continentes". Bajo el eslogan "el mundo es tuyo", consistía en una fantasía barroca de algo más de 16 kilómetros cuadrados a las afueras de Tianjin con diseños arquitectónicos de todo el mundo, recreaciones a escala de los puentes más famosos, campos de golf, el centro comercial más grande de Asia, la mayor instalación cubierta de esquí de todo el mundo y numerosas villas rodeadas de canales.


Una ciudad global en miniatura que se promocionó como "la mayor obra de la primera década del siglo XXI". Cientos de propietarios compraron sobre plano algunos de los inmuebles proyectados y poco antes de 2008 comenzaron a entregarse las primeras casas; sin embargo en 2012 el proyecto se abandonó y actualmente “Cinco continentes” son solo dos (Norteamérica y Eurasia).

El Grupo Yao, junto al gobierno del distrito de Jinnan, acordaron llevar a cabo el que sería "el mayor proyecto urbanístico de China". A pesar de que el área fue designada como zona de “desarrollo prioritario”, pronto aparecieron los escándalos y las acusaciones de sobornos que acabarían con varios políticos del gobierno local en la cárcel.

Expectativas

El principal problema fue que el Grupo Yao carecía de la liquidez necesaria y los derechos de explotación del complejo comenzaron a pasar de mano en mano hasta que en 2012, volvieron al Grupo Yao, y éste se declaró en suspensión de pagos abandonando el proyecto. 

Hoy en día no queda casi nadie, no hay trabajo y tan solo resisten un puñado de propietarios que no tienen dónde ir y algunos guardas de seguridad que vigilan un paisaje desolador de edificios vacíos, casas devoradas por la maleza, cables colgando, socavones en la calzada...

Quienes compraron las casas sobre plano lo hicieron a 637 euros el metro cuadrado, en cuatro años se suponía que iban a valer cuatro veces más. Hoy en día no se pagan más de 332 Euros con lo que algunos propietarios han quedado atrapados por una hipoteca que no pueden pagar. Hay casi 500 denuncias de residentes y trabajadores por estafa e impagos que aún están pendientes de resolución. 
Realidad

Muchos expertos afirman que la burbuja inmobiliaria china acabará estallando con dramáticas consecuencias, otros en cambio afirman que se trataría de tensiones lógicas en el proceso de reconversión del modelo económico que aun experimenta toda China.

Pero, volviendo de nuevo a la realidad del ciudadano de a pie... ¿Qué tiene de malo vivir en una ciudad prácticamente deshabitada mientras cuente con todos los servicios necesarios?

Jardín forestal de la ciudad de Qiyi

Para quienes vivimos en grandes ciudades, la idea de residir en una ciudad plenamente equipada pero sin los inconvenientes de la masificación puede resultar tentadora, una mega-urbe sin atascos, sin colas, sin contaminación... Por desgracia, un lugar deshabitado degenera muy rápidamente, la falta de mantenimiento o de cuidados hace que proyectos como el jardín vertical de Chengdu, una copia de un premiadísimo proyecto arquitectónico en Milán, acaben convertidos en una descuidada jungla inhabitable.

En 2018, la idea de vivir en un edificio eco-friendly, rodeados de plantas exóticas resultaba muy tentadora para los habitantes de Chengdu, una de las ciudades más contaminadas de China.
Todo empezó con un proyecto diseñado por el arquitecto Stefano Boeri, responsable del Bosque Vertical de Milán, el primer prototipo de edificio residencial cubierto con más de 700 árboles y 20.000 plantas. Dos torres con un total de 113 apartamentos que los chinos quisieron replicar a lo grande.

Para abril de 2020 se habían vendido los 826 apartamentos del complejo del jardín forestal de la ciudad de Qiyi. Cada terraza tenía hasta 20 tipos de plantas debían filtrar la contaminación del aire y el ruido de la ciudad... 

El problema es que la mayoría de estas viviendas se compraron con una intención claramente especulativa tras una campaña promocional en la que se prometía una revalorización inmediata. Finalmente, solo 10 familias se mudaron al complejo. Los jardines de todos los demás vecinos crecieron sin control, afectados por plagas, invadiendo todo espacio colonizable y creando el caldo de cultivo perfecto para los mosquitos.

En Chengdu, la vegetación sin control ha terminado por devorar los apartamentos, actualmente es un paraíso para los mosquitos en el que a duras penas resisten 10 familias

21 marzo 2022

El Palmar de Troya - España


El Palmar de Troya es un pequeño municipio ubicado en la provincia de Sevilla, en Andalucía. Hasta 2018 formaba parte del municipio de Utrera, pero actualmente es un municipio autónomo. Sus orígenes se remontan a la época romana y al siglo XIII, cuando formaba parte de la banda morisca, pero fue tras la guerra civil cuando experimentó su mayor crecimiento, en parte impulsado por los familiares de los presos republicanos que construyeron el pantano de Torre del Águila.

Con una población que no llega a los 2350 habitantes, esta zona apenas sería conocida de no ser por el templo de la Orden de los Carmelitas de la Santa Faz, una escisión de la Iglesia católica que derivó en una secta religiosa: la Iglesia palmariana. 

Fundada por Clemente Domínguez y Gómez (el Papa palmariano Gregorio XVII entre 1978 y 2005) junto a Manuel Alonso Corral (el Papa palmariano Pedro II entre 2005 y 2011). Esta organización se considera una secta, y sus pontífices, son considerados por la Iglesia católica como antipapas (usurpadores).

La historia del Palmar de Troya es sin duda rocambolesca y esperpéntica, sus orígenes se remontan 50 años atrás y a día de hoy sigue dando titulares; para no perdernos en este alocado viaje trataremos de empezar por el principio: En Marzo de 1968, una mujer se apareció ante cuatro niñas en una finca llamada “La Alcaparrosa”, un yermo desolado en una pequeña pedanía de Utrera. Como no podía ser de otro modo, la mujer tenía que ser la Virgen María; poco después volvió a aparecerse flotando en las alturas ante dos beatas e incluso hubo una tercera monja que recibiría la comunión de las manos del mismísimo Jesucristo. 

Como suele ser frecuente en las apariciones marianas (y más en esa época), pronto el lugar se llenó de creyentes, curiosos, iluminados y oportunistas. Rápidamente se montó un altar en el lugar de las apariciones y el aburrido descampado terminó convirtiéndose en un centro de peregrinación para decenas de miles de personas. Cuando el asunto empezaba a perder hype aparecieron en escena dos amigos, Clemente Domínguez (contable en una compañía de seguros y fundador de la Iglesia Palmariana) y Manuel Alonso Corral (abogado y, paradójicamente, contable de la futura secta). Juntos fundarían la "Iglesia Cristiana Palmariana de los Carmelitas de la Santa Faz en Compañía de Jesús y María". 

Clemente, con su innegable don de gentes, era el líder y la cara visible del negocio. Poco después de llegar a la Alcaparrosa, empezaría a fotografiarse con estigmas por todo el cuerpo, llagas en las manos por la crucifixión, una cruz en la frente y una herida de lanza en el vientre. Por si todo esto no fuera suficientemente macabro, el 30 de mayo de 1976 sufrió un accidente de tráfico en el que perdería ambos ojos. 

Clemente a lo Cecilio G

Mientras tanto y siempre en un segundo plano, Manuel era el ideólogo, quien movía los hilos y quien tomaba las decisiones, el responsable de la organización interna, la doctrina y la contabilidad de la nueva iglesia.

Atraídos por las visiones, llegaron iluminados de toda España que comenzarían una pugna por hacerse con la finca. Esta pequeña guerra Santa, la ganarían Clemente y Manuel, que desplazarían a los primeros visionarios y terminarían fundando su propia escisión de una Iglesia Católica que no quería saber nada de este tema (El arzobispo de Sevilla rechazó desde el principio que todo aquello fuera un milagro). 

Lo cierto es que Clemente supo aprovechar un contexto histórico muy concreto, en el que se acababan de realizar cambios en la liturgia que contrariaron a muchos católicos. Entonces apareció con un discurso anticomunista y una actitud de confrontación con el Vaticano que cuajó en su público.
Todo esto se apoyaba en una teoría conspiranoica según la cual: Estaban envenenando a Pablo VI, que estaba encerrado en una mazmorra, y quien daba la cara era un doble que corrompía la Iglesia contra el criterio del verdadero papa.

Además, Clemente aseguraba que se comunicaba frecuentemente con Dios y en una de esas revelaciones vio a Jesús coronándolo papa y sucesor de Pablo VI. Dicho y hecho, en diciembre de 1975, trajeron a un arzobispo vietnamita (Pedro Martín Ngô-Dinh Tuc) quien resentido con el Vaticano, ordena sacerdotes a Manuel, a Clemente, a un francés y a dos irlandeses que pasaban por allí. Tres días después los ascendió a todos a obispos. Lo que parece un chiste, a la jerarquía vaticana no le hizo ni puñetera gracia y un año más tarde excomulgan a todos los miembros de la orden.

Gregorio XVII

Rebautizado como Gregorio XVII, Clemente consideraba que la hoja de ruta del Vaticano se había desviado; la renovación que suponía el Concilio Vaticano II era inaceptable y había que volver al catolicismo más arcaico: las misas en latín, las mujeres debían cubrirse con un velo y tenían prohibido usar pantalones, detalles triviales en comparación con lo que estaba por llegar.

Live performance de Clemente

La nueva iglesia reconoce todos los santos canonizados por Roma hasta la muerte de Pablo VI en 1978, pero a partir de ahí la cosa se pone truculenta. Como primera mediada excomulgan al rey Juan Carlos I y al "anticristo" Juan Pablo II. Desde que Gregorio XVII llega al poder, ya sólo reconocerían a los santos canonizados en el interior de sus muros, es decir: Francisco Franco, Luis Carrero Blanco, José Antonio Primo de Rivera, José María Escrivá de Balaguer, José Calvo Sotelo, el Cardenal Cisneros, Don Pelayo, Cristóbal Colón, Eva Ibarguren, 300.000 mártires de la Guerra Civil ...y los papas palmarianos Gregorio XVII «El Muy Grande» y Pedro II (Clemente y Manuel).

Si la Iglesia Palmariana hubiese optado por la discreción en sus inicios o por el hermetismo que la caracteriza hoy en día, probablemente este artículo no existiría, afortunadamente no fue así. El 17 de Mayo de 1982, el autoproclamado papa Clemente y su séquito acudieron a Alba de Tormes. A las 16.30 horas, un millar de albenses acudieron a la iglesia preocupados por las incesantes y amenazadoras campanas del templo. Allí se encontraron a Clemente, que intentaba robar las reliquias de Santa Teresa mientras insultaba a la propia santa llamándola "ramera", a las monjas y a Juan Pablo II.
La cosa se complicó para el papa Clemente y para los ocho obispos palmarios que le acompañaban. Emprendieron la huida perseguidos por una turba de vecinos furiosos que los siguió hasta sus coches. Allí empezaron a golpear al séquito papal y a volcar sus vehículos. "Tenían que habernos dejado matarles porque insultar a la Santa es como hacerlo a nuestra madre", comenta un frustrado vecino.
Por suerte para Clemente, llegó la Guardia Civil al rescate y los llevó a que los curaran. El juez los dejó en libertad pero, antes de emprender el regreso a Sevilla, los vecinos bajaron su coche de la grúa donde estaba y lo prendieron fuego. El papa nunca más volvió a Alba de Tormes.

El Papamóvil fue sin duda el más perjudicado por esta visita

Durante estos primeros años también mandaron delegados a localidades de Europa donde se habían producido otras apariciones y allí relataban que existía un pueblo de España donde estaban sucediendo ahora mismo. Poco a poco el Palmar de Troya se convierte en un destino de peregrinación para toda Europa, sobre todo para fieles llegados de Alemania, Suiza y Austria, aunque con el tiempo sus tentáculos se extienden también por Suramérica y África
Quienes venían quedaban fascinados por Clemente, un líder carismático con unas visiones increíbles, estigmas espectaculares y un discurso irreverente y apocalíptico según el cual la única salvación posible estaba allí

Con el tiempo y las donaciones, lo que empezó siendo un humilde altar terminaría siendo una fortaleza inexpugnable. Dentro de sus altos muros todo se rige por una férrea disciplina, quienes entran ya nunca salen, y los pocos que logran escapar son repudiados por su familia y excomulgados. Quienes se adentran en la secta pasan a vivir en una realidad paralela, sin contacto con el exterior, más allá de las visitas al banco para sacar la pensión, explotados laboralmente y según muchos testimonios, sexualmente.
El rol de los sacerdotes fuera de la cúpula es residual, algunos de ellos "mantenían relaciones homosexuales con cardenales de las altas esferas o entre ellos mismos, bien para ascender un poco más en la jerarquía o bien porque lo necesitaban". El papel de las mujeres es aún peor, se limitaban a trabajar y a rezar convertidas en esclavas. No constan denuncias por abusos sexuales a mujeres, de todos modos esto no es el dato más fiable en una secta que se caracteriza por anular la voluntad de sus seguidores  y en la que el concepto de “consentimiento” sería muy discutible. Peor aún lo tienen quienes han nacido aquí, jóvenes que al cumplir la mayoría de edad no conocían el mundo fuera de los muros y que en muchos casos necesitaron ayuda psicológica para poder adaptarse.

El hermetismo de puertas afuera es sólido, quienes salen apenas intercambian palabras con los habitantes de los pueblos cercanos, lo justo para hacer la compra o sacar dinero. Las únicas pistas son el testimonio de los arrepentidos y alguna que otra noticia que permite intuir el carácter cada vez más destructivo de la secta. En Diciembre de 1982, un joven cubano de 26 años, novicio de la orden de El Palmar de Troya, intentó quitarse la vida cortándose los órganos genitales y clavándose las púas de un cilicio en los ojos. Se llamaba José Andrés del Valle, y pertenecía a una familia cubana muy religiosa y fervientemente anticomunista. Los hechos ocurrieron en una casa que la secta tenía en pleno centro de Sevilla, José Andrés se levantó de la cama y con un trozo de espejo se cortó los testículos y los arrojó por el retrete, después se mutiló el pene, y a continuación, se clavó en los ojos las púas de su cilicio.

Mientras se recuperaba en el hospital, sonó por los altavoces que se iba a celebrar una eucaristía. El joven novicio se revolvió y suplicó que no llegase a sus oídos la forma "moderna y herética" de oficiar la misa de la Iglesia Católica, tuvieron que atarlo a la cama porque volvió a intentar suicidarse.

En contraste con todo este fanatismo, el Papa Clemente (conocido como La Voltio en la noche sevillana) no era el más cumplidor de su propia doctrina. Le encantaba salir de fiesta con su séquito y despilfarrar el dinero de los fieles en bares y lupanares en los que llegaba a gastar hasta 200.000 euros en una sola noche. También tenía la mano muy larga y sus tocamientos y proposiciones sexuales eran de sobra conocidos, en la década de los 90 se hablo incluso de que habría abusado sexualmente de sacerdotes y monjas de la orden.

Mientras tanto, Manuel que es quien mueve los hilos, transige con los excesos de su socio consciente de que, en una secta donde estaba prohibido relacionarse con nadie del exterior, era muy difícil que fiestas salvajes tuviesen repercusión; tan solo le paraba los pies cuando sus acciones podían poner en peligro la credibilidad de la Iglesia (llegó a oficiar misas completamente borracho).

Con el tiempo, Clemente queda relegado a ser la cara visible de la secta; la Iglesia palmariana le utiliza para exhibirlo públicamente en actos y ceremonias importantes, así como en giras por España y Europa para captar adeptos. Mientras tanto Clemente sigue su caída al abismo, borracho de hotel en hotel, cada vez más deprimido a causa de la ceguera y cada vez más consciente de que su papel en la organización es nulo.

Manuel Alonso Corral (San Pedro II Magno)

Clemente lideró la iglesia bajo el nombre de Gregorio XVII hasta su muerte en 2005 a la edad de 58 años. Le sucedió en el cargo de su socio y amigo Manuel Alonso Corral (San Pedro II Magno). Su papado entre 2005 y 2011 fue un periodo de decadencia que ya no recuperaría la gloria de antaño. Sin el carisma de Clemente, la iglesia lucharía por conservar sus adeptos abriéndose a nuevos mercados internacionales. El papado de Pedro II no dejaría huella, pero a su muerte, Manuel sería nombrado santo palmario y su labor se vería continuada por los antipapas Sergio Ginés María (Gregorio XVIII) y el suizo Markus Josef Odermatt (Pedro III)

Sergio Ginés María (Gregorio XVIII)

Si la vida de Clemente fue delirante, la biografía de Sergio Ginés (que ejerció el papado entre 2011 y 2016) no se queda atrás. Ginés Jesús Hernández (Mula, Murcia; 1959) fue militar en su juventud, pero encontró su verdadera vocación en la Iglesia del Palmar de Troya donde se hacía llamar Sergio María y ejercía de sacerdote.

En 2011, la iglesia del Palmar de Troya no atravesaba uno de sus mejores momentos, entonces subió al poder Sergio María como el nuevo Papa Gregorio XVIII. Ginés era todo un veterano de la orden, en la que ya llevaba 27 años, por lo que tenía una idea más o menos clara de los cambios que debía realizar. Bajo su mandato, el Palmar volvió a vivir un repunte económico debido en gran parte a las donaciones llegadas desde Irlanda, un país donde comenzaba a expandirse la iglesia palmariana.

Por un lado, Gregorio XVIII relajó algunas de las normas de convivencia retirando la prohibición de fumar, usar pantalones vaqueros o tener teléfonos móviles. Por otro lado, también se recrudecieron otras normas de la secta, dando lugar a numerosos enfrentamientos. Uno de los temas más conflictivos fue su lucha contra la práctica clandestina del sexo intramuros, algo paradójico teniendo en cuenta que Gregorio acabaría abdicando tras enamorarse de una monja palmariana.

Tras un papado convulso y repleto de crisis internas, en Abril de 2016, el papa Gregorio XVIII, abandonaba a sus fieles para irse a vivir a Monachil (Granada) junto a una ex-monja de la orden. Tras 32 años en la secta, Sergio María Ginés apostató y puso fin a su mandato para casarse con Nieves Treviño, una funcionaria de Granada que  venía de una familia palmariana y que fue monja durante años en la orden. Nieves se autodenomina la "Mata Hari" del "Vaticano chico" (el sobrenombre con el que se conoce en Sevilla al Palmar de Troya) ya que según ella, ayudó a parar una trama contra el Papa Gregorio XVIII urdida por varios frailes traicioneros.

Pero esto no era ni mucho menos el fin de las peculiares aventuras de Ginés que empezaba a ser personaje mediático: solicitó una pensión no contributiva al Estado, se afilió al PP y posó desnudo junto a su pareja en la revista Interviú, en una irrisoria estampa en la que aparecen como Adán y Eva, con ella mostrándole la manzana del pecado...

Portada de Interviú que, cosas del morbo, se agotó inmediatamente en toda Granada

Las entrevistas para su boda y la exclusiva de Interviú ayudaron a financiar su boda por lo civil que se celebró tan solo un día después de publicarse las fotos. En esta y otras entrevistas, Sergio Ginés terminaría reconociendo que “...todo había sido un montaje, sobre todo económico, aprovechándonos del milagro de la Virgen”. En la misma entrevista, Ginés afirmaba que se fue de El Palmar dejando "todo en orden, con superávit económico, fiscal y contable" y que solo se había llevado mil euros y su coche, un BMW X6 blanco (valorado en 75.000 euros) al que llama coloquialmente "el Papamóvil".

El shock que causó la huida del papa fue enorme. Su sucesor, el suizo Joseph Odermatt "Pedro III" dijo que era "una bestia maldita" y le acusó de robar el "papamóvil", joyas por un valor de dos millones de euros, imágenes de Cristo, de la Virgen, de Santa Teresa... además de dinero, que supuestamente habría desviado a sus cuentas privadas. Sergio a su vez se defendió de estas acusaciones diciendo que "el BMW es mío", y que estaba a su nombre porque era una donación personal. 

El 7 de Julio de 2016, pocos meses después de la marcha de Ginés, se desató un fuego en el archivo de la basílica de El Palmar de Troya que destruyó gran parte del edificio. No hubo daños personales, ya que los frailes y las monjas que se encontraban enclaustrados pudieron salir a tiempo, tampoco hubo una gran pérdida de documentos relevantes. Sin embargo, algunos fieles sospechan que el fuego pudo haber sido intencionado y no dudan en señalar a Ginés como posible autor.

Para corroborar su inocencia, dos años después, Ginés realizó un patético intento de robo en la basílica palmariana durante el cual se lio a cuchillazos con todo dios y terminó herido en el hospital.

La madrugada del 10 de junio de 2018, Ginés y su inseparable Nieves entraron en la basílica de la Iglesia Cristiana Palmariana a escondidas con la intención de cometer un robo al más puro estilo Bonnie y Clyde. Vestidos de negro, enmascarados con pasamontañas y provistos de una navaja, dos caretas de payaso, bridas, cinta americana, dos alicates y una palanqueta, la parejita saltó el muro exterior de la iglesia en plena noche con la ayuda de una escalera extensible.

Ginés y Nieves estuvieron escondidos dentro del recinto hasta las 5 de la tarde, momento en que quedaban abiertas las puertas que dan acceso a las dependencias del monasterio. Sin embargo, el sigilo no debía ser su fuerte porque fueron sorprendidos por el Padre Silvestre. Entonces Ginés se volvió muy loco y fue navaja en mano a por el Padre Silvestre, comenzando un forcejeo entre ambos que causaría diversas heridas en el costado y en las extremidades al Padre Silvestre.
Nieves se sumó a la tangana golpeando a Silvestre en la cabeza con un martillo que había encontrado por allí tirado. El Padre Silvestre, temiendo por su vida, logró arrebatarle la navaja a Ginés y le asestó una puñalada a Nieves en el costado, golpeándole acto seguido en la cabeza. La reyerta continuó con otro sacerdote implicado que, al igual que Silvestre, saldría herido, imputado en el juicio posterior y finalmente absuelto.

El Juzgado de lo Penal número 10 de Sevilla condenó a Ginés a seis años de cárcel: dos por un robo con violencia e intimidación en casa habitada en grado de tentativa (con el agravante de disfraz) y cuatro años más por dos delitos de lesiones producidas a dos sacerdotes. Su pareja fue condenada a cinco años. Además, se le impuso una orden de alejamiento no pudiendo acercarse a menos de 300 metros de la Basílica palmariana durante los próximos años. De algún modo inexplicable, Ginés eludió entrar en prisión, su pena quedó suspendida durante 5 años con la condición de que no volviese a delinquir durante este tiempo. Pero...
El pasado 11 de julio de 2021, en torno a las 8:30 de la mañana, la Policía Local del municipio granadino de Monachil recibió un aviso que alertaba de un vuelco, es decir, un robo de droga. Buscando el origen y siguiendo la pista de los restos de marihuana, llegaron hasta la casa de Ginés y Nieves, donde encontraron un kilo y medio de cogollos ya secos, pelados y listos para su distribución...

Markus Josef Odermatt (Pedro III)

Pero volvamos a la Iglesia del Palmar, donde las cosas no mejoraron mucho tras la marcha de Ginés. A pesar de su grotesco ejemplo, las medidas implantadas por Gregorio XVIII provocaron un cisma aun mayor entre quienes viven dentro y fuera de sus muros, haciendo imposible la convivencia entre los palmarios y quienes no profesan su fe.

En Abril de 2016, apareció muerta Bridget Crosbie, una irlandesa de 82 años que pertenecía a la iglesia palmariana. Los medios de comunicación irlandeses rápidamente destacaron que Bridget Crosbie vivía atrapada por este culto. Según su familia, a Bridget le lavaron el cerebro y murió consumida por el culto a la secta: "cortó toda relación con su familia porque así se lo exigieron desde la iglesia palmariana". Sus allegados explicaron que murió sola en su casa de Wexford (Irlanda), y que tuvieron que pasar dos meses hasta que encontraron su cadáver en la cama. 

El suizo Joseph Odermatt es el actual Papa palmariano, Pedro III,.

El mismo día de la coronación papal de Pedro III, el 16 de Julio de 2016, un irlandés que había sido obispo palmariano y que fue expulsado décadas atrás, regresó a la orden... pocos días después moriría en circunstancias extrañas durante una ceremonia. Era conocido como el padre Tobías, y en su anterior etapa en la orden sufrió numerosos abusos sexuales que le dejaron graves secuelas psicológicas.

Ese mes de julio, a los 49 años, el padre Tobías regresó a El Palmar atraído por las promesas de una carrera eclesiástica. Dos días después de su vuelta, murió durante una ceremonia durante la cual supuestamente sufrió un infarto. Su familia, comprensiblemente incrédula, demostró que hubo múltiples negligencias: no llamaron a ninguna ambulancia, su certificado de defunción lo firmó el propio médico de la iglesia y cuando su hermana pidió una autopsia que esclareciera las causas de su muerte, el cuerpo de Tobías ya había sido enterrado en la cripta de la basílica.

Todo esto no ha hecho si no ahondar en una decadencia que a su vez se está traduciendo en problemas económicos. En los últimos años la iglesia palmariana ha intentan recuperar a todos aquellos fieles que dejaron la congregación debido a conflictos o disputas con Ginés.
En un desesperado intento de retener y captar al mayor número de fieles posibles, el actual Papa palmario, el suizo Joseph Odermatt, está ofreciendo casas gratis a los devotos, fomentando la procreación palmariana (llama la atención la numerosa presencia de niños en sus instalaciones) y aumentando su presencia en internet y redes sociales…
En el Palmar, los devotos carecen de conexión a internet, ya que “la red es el diablo”, pero eso no impide a la iglesia palmaria tener una web traducida a diez idiomas, con la que sumar fieles y recaudar fondos.

+ info: ABC - El Español - Público

12 marzo 2022

Ciudades Fantasmas Vol. IV - Las fiebres del oro

Bodie en California, EEUU (ghost town bodie, Alex Browne)

En anteriores entradas veíamos las distintas catástrofes que pueden causar el abandono de una ciudad, sin embargo ésta no suele ser la causa más frecuente por la que se crea una ciudad fantasma. Los cambios en la estructura social o económica de una región son los principales responsables tanto del auge como del declive de muchos de estos asentamientos. En la mayoría de los casos es difícil culpar a un solo factor del declive económico de estas ciudades, se suelen combinar distintas causas como el agotamiento de recursos, ciclos económicos, una menor rentabilidad de su principal actividad económica, decisiones políticas o administrativas... cambios en resumen, que pueden poner muy cuesta arriba el futuro de estas comunidades.

En algunos casos, los cambios pueden ser intencionados y responder a un proceso de ordenación del territorio (cambios de capitalidad, trazado de vías de comunicación o distribución de servicios e infraestructuras). Sin embargo, en el caso de las ciudades fantasmas no podemos hablar de una detonación controlada; suelen ser los cadáveres que dejan a su paso procesos demográficos a escala global, como el éxodo rural, que ha causado la pérdida de un tercio de la población de las Grandes Llanuras de Estados Unidos desde 1920.

El ocaso de las fiebres del oro:

Sin duda, uno de los motivos más frecuentes, una actividad o recurso que justificaba la creación de una ciudad (una mina, un yacimiento, un reclamo turístico...) se termina agotando. Otras veces, la economía en la que se basa el pueblo sufre un colapso (por ejemplo, se desploma el precio de una materia prima). En estos casos, los pueblos que surgieron en torno a la actividad, desaparecen tan rápido como aparecieron. Hoy en día el desmantelamiento de estas instalaciones se realiza de forma planificada, pero antaño, la fiebre del oro creaba ciudades con una vida intensa pero corta, que en muchos casos se convertían en ciudades fantasma en cuanto el recurso se agotaba.

Rhyolite, en Nevada (EEUU)

El caso más conocido serían los antiguos pueblos mineros del oeste de Estados Unidos. Los habitantes de estas regiones se vieron obligados a buscar otras zonas más productivas cuando se agotaron los recursos que habían disparado la demanda de mano de obra. Este mismo fenómeno se repite en menor medida en estados del Este y del Sur. Algunos de estos pueblos fantasmas todavía conservan muchas de sus construcciones (como en Bodie, California), algunas ruinas (Rhyolite, en Nevada) o los cimientos de sus edificios importantes (Graysonia, en Arkansas). Otros campamentos mineros perdieron la mayor parte de su población en alguna punto de su historia y pasaron a considerarse fantasmas (Aspen, Deadwood, Oatman, Tombstone o Virginia City), sin embargo han conseguido recuperarse y actualmente son pueblos y ciudades activos.

Algunas ciudades fantasma, especialmente aquellas que conservan la arquitectura de un período concreto, se acaban convirtiendo en pintorescas postales detenidas en el tiempo. Algunas de ellas logran convertirse en importantes reclamos turísticos, ciudades como Bannack (EEUU), Barkerville (Canadá) o Dhanushkodi (India) viven una segunda juventud en la que son visitadas a diario por cientos de curiosos.

En demasiadas ocasiones, el turismo es el último tren para estos pueblos, la última oportunidad de salvarse del olvido, un tenue rayo de esperanza con el que afrontar su destino. En 2002, Bodie y Calico, dos ciudades del sur de California, acabarían enfrentándose por el título de "ciudad fantasma oficial de la fiebre del oro", finalmente llegaron a un acuerdo en el que Bodie obtuvo el oro y Calico la plata ("Ciudad fantasma oficial de la fiebre de la plata en California").

Bodie (EEUU), la ciudad fantasma oficial de la fiebre del oro en California

Bodie es un magnífico ejemplo de juguete roto por la fiebre del oro: A mediados del siglo XIX la actividad minera en Sierra Nevada empezaba a dar señales de agotamiento, algunos gambusinos (pequeños buscadores de oro/joseadores) intentaron probar fortuna en otros lugares... uno de ellos, William S. Bodey, terminaría descubriendo una veta de oro en esta zona en 1859, en un lugar que posteriormente pasaría a ser conocido como Bodie Bluff en su honor.

En solo 20 años el pueblo alcanzó su máximo apogeo. En ese época una de las minas, la Standard, tenía una treintena de yacimientos que generaban 400.000 dólares mensuales. Para el año 1878 Bodie había alcanzado los 5.000 habitantes, al año siguiente duplicaría su población. 

Como toda ciudad que se precie en el salvaje oeste, Bodie contaba con sus 65 saloons; además también contaba iglesias, bancos, restaurantes, burdeles, una sala de ópera, una escuela y tres periódicos locales.
Como toda ciudad que se precie en el salvaje oeste, Bodie no era ningún remanso de paz; era un lugar con mala reputación, donde los crímenes eran frecuentes. Un religioso de la época lo describió como "un mar de pecado, azotado por la tempestad de la lujuria y la pasión".

El declive de Bodie empezó en 1882 con la bancarrota de las compañías mineras, provocando que la población empezara a emigrar. A pesar de todo, dos empresas se unieron para continuar operando. En los años 1892 y 1898 la localidad sufrió varios incendios. En 1915 el empresario James Stewart Cain pasó a administrar el campo minero al mismo tiempo que implantaba una serie de prometedores negocios. En 1932 un nuevo incendio arrasó toda la ciudad dejando daños en el 95 por ciento de sus edificios. Durante la Gran Depresión, las minas locales continuaron funcionando pero con un rendimiento muy escaso; la última de ellas cerraría poco después de la Segunda Guerra Mundial. Sus escasos habitantes murieron en esa misma época, con lo que Bodie pasó a convertirse oficialmente en una "ciudad fantasma". 

En los años 60, Bodie fue designada Distrito Histórico de los Estados Unidos; desde entonces, las casas de madera de Bodie permanecen intactas e inalteradas, paradas en el tiempo. El lugar es uno los despoblados mejor conservados de Estados Unidos, alberga unos 200 edificios aunque sólo un 10% pueden ser considerados como originales de los good-old-times. Para la recreación de la historia de Bodie existe un museo, además de paseos turísticos a las antiguas minas.

Saint Elmo, Colorado (EEUU)

Saint Elmo, en el estado de Colorado (EEUU) es otro ejemplo de ciudad fantasma magníficamente conservada. Fundada en 1880, su población aumentó exponencialmente durante los primeros años gracias a la minería del oro y la plata; contaba con varias tiendas, hoteles, escuelas, hasta un periódico local... Sin embargo, cuando la actividad minera comenzó a decaer, el ferrocarril dejó de pasar por esta localidad, en 1952 quedó completamente deshabitada.

El auge y la caída de la fiebre del oro y la extracción de minerales han dejado otras muchas ciudades fantasma por todo el mundo; en Australia hay numerosos ejemplos como Cassilis, Moliagul, Ora Banda o Kanowna. En Nueva Zelanda, la fiebre del oro también creo y destruyó pueblos fantasmas como Macetown, mientras que otras regiones mineras dependientes del carbón como Denniston o Stockton, en la costa oeste, también sufrieron una suerte muy parecida.

Las otras fiebres: 

Pero no solo el oro enloquece a los hombre, muchas otras materias primas han provocado fiebres parecidas por todo el mundo. Sin duda una de las más peculiares fue Fordlândia, la fantasía capitalista fundada en 1928 por Henry Ford en lo más profundo del Amazonas.

Los árboles crecen en el interior de los almacenes de Fordlandia (Foto: Bryan Denton)

Todo empezó cuando Henry Ford, fabricante de coches y uno de los fundadores de los métodos de producción industrial de Estados Unidos, trazó un plan lograr su propia producción de caucho, un material muy demandado en la fabricación de neumáticos, válvulas, mangueras y tapones.

En aquella época, Brasil era el hogar del Hevea brasiliensis, el codiciado árbol del caucho, y la cuenca del Amazonas estaba en auge desde 1879 cuando las industrias de Estados Unidos y Europa incrementaron su demanda de este producto.

No obstante, para desgracia de Brasil, Henry Wickham, un botánico y explorador británico, extrajo en secreto semillas de Hevea brasiliensis de Santarém, con lo cual proporcionó el suministro genético para plantaciones de caucho en las colonias británicas, holandesas y francesas por toda Asia.

Esto desbastó la industria brasileña del caucho, no obstante Ford detestaba depender de los europeos, ya que temía que Winston Churchill quisiera crear un cartel del caucho. Para alegría de los funcionarios brasileños, Ford, uno de los hombres más ricos del mundo, adquirió una gran extensión de terreno en el Amazonas y decidió apostar por el caucho brasileño.

Henry Ford en un modelo de 1908

Con una falta de humildad cercana a lo temerario, Ford tenía aversión a aprender del pasado, ya en 1921 declaró a The New York Times: “La historia es un disparate, ¿De qué sirve saber cuántas cometas volaron los griegos antiguos?”. Así fue como Ford rechazó deliberadamente todos los consejos de los expertos y se dispuso a convertir al Amazonas en su fantasía utópica.

Desde el principio, la ineptitud y la tragedia frustraron su empresa. Los hombres de Ford hicieron caso omiso a los expertos que pudieron aconsejarles sobre agricultura tropical y plantaron semillas de valor dudoso, lo cual provocó que las plagas destruyeran la plantación.

A pesar de estos primeros reveses, Ford ideo un pueblo al estilo de los Estados Unidos, para que lo habitaran brasileños que quisieran moldearse a lo que Ford consideraba los valores  de Estados Unidos. Ford, abstemio declarado, antisemita y escéptico de la era del jazz, quería que la vida en la selva fuera una experiencia transformadora. Sus gerentes estadounidenses prohibieron el consumo de alcohol mientras promovían la jardinería, bailar en cuadrilla y leer la poesía de Emerson y de Longfellow.

La búsqueda de la utopía de Ford iba aún más allá: los llamados “escuadrones sanitarios” operaban por todo el lugar: mataban perros callejeros, desaguaban charcos en los que se podían multiplicar los mosquitos que transmitían la malaria y revisaban si los empleados tenían enfermedades venéreas.

“En la época de Ford este lugar estaba limpio; en el pueblo no había insectos ni animales ni selva”, afirma dos Santos, uno de los once niños que nacieron en Fordlandia,“Mi padre trabajó para ellos, y hacía lo que le ordenaban. Los trabajadores eran como perros: obedecían”

Los trabajadores no siempre obedecía, con frecuencia se iban a la llamada “isla de la inocencia”, un lugar cercano al pueblo y que contaba con bares y prostíbulos. En 1930, los trabajadores se hartaron de la dieta de avena, duraznos enlatados y arroz integral que impuso Ford y desataron un disturbio a gran escala. Destruyeron los relojes para fichar, cortaron la electricidad de la plantación y cantaron “Brasil para los brasileños; matemos a todos los estadounidenses”, con lo que lograron que algunos de los gerentes huyeran hacia el interior de la selva.

No queda rastro de los coches que Ford pretendía que circulasen por su ciudad  (Foto: Bryan Denton)

En la búsqueda para promover el automóvil como un objeto de consumo, junto con el campo de golf, las canchas de tenis, el cine y las piscinas... los gerentes diseñaron cerca de 50 kilómetros de caminos alrededor de Fordlândia. Sin embargo, prácticamente no hay autos en los caminos cenagosos del pueblo, reinan las motocicletas mucho más prácticas en los pueblos que se encuentra a lo largo del Amazonas.

Un Amazonas que llevó al límite a los gerentes estadounidenses, algunos no lograron adaptarse y sufrieron colapsos nerviosos, otro se ahogó en el río Tapajós durante una tormenta, otro se fue desesperado después de que murieran tres de sus hijos a causa de las fiebres tropicales...

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, ya era evidente que cultivar árboles de caucho en Fordlândia no sería rentable jamás debido a las plagas, la competencia del caucho sintético y las plantaciones asiáticas recién liberadas de la dominación japonesa.

Ford podría haber evitado estas tragedias y la terrible gestión de la plantación si hubiera buscado consejo de los especialistas o de académicos para cuidar los árboles de caucho, o sobre la capacidad del Amazonas para frustrar empresas, pero no lo hizo... y en 1945 devolvió el pueblo al gobierno de Brasil, cuyos funcionarios transfirieron Fordlândia de una agencia pública a otra, para que se realizaran experimentos infructuosos de agricultura tropical. El pueblo entró en un estado de deterioro perpetuo castigado por las inundaciones y los saqueos.

Fordlandia todavía conserva algunos restos de sus "épocas doradas" (Foto: Bryan Denton)

Actualmente, las ruinas de Fordlândia son el testimonio de la locura que supone intentar que la selva se someta a la voluntad del hombre. Sin embargo, este peculiar pueblo, aun conserva parte de su esplendor gracias a las labores de mantenimiento que realizan los ocupantes ilegales.

Lejos de ser una ciudad abandonada, actualmente Fordlândia es el hogar de cerca de 2000 personas, muchas de las cuales viven en estructuras derruidas que se construyeron hace casi un siglo. Algunos son descendientes de los trabajadores de Fordlândia, otros son inmigrantes llegados de otras partes de Brasil. Las casas que habitan han logrado resistir el deterioro, muchos tienen terrenos pequeños donde pasta el ganado, otros plantan yucas en zonas en las que hace décadas se cortaron árboles de caucho, mientras que muchos otros sobreviven gracias a pequeños pagos o pensiones de seguridad social.

Humberstone, Chile

Fordlandia no es el único fracaso en América del Sur, donde se crearon numerosos asentamientos a principios del siglo XX, amparados por un sistema ferroviario en expansión; algunos de estos pueblos explotaban recursos tan variopintos como los fósiles o el salitre. 

Sin embargo, la invención del salitre sintético durante la Primera Guerra Mundial hizo que salitreras como la de Humberstone o Santa Laura, en el desierto de Atacama, dejasen de tener sentido. Actualmente están declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

En la actualidad, las ruinas de estos pueblos mineros aguantan como buenamente pueden el paso del tiempo en las implacables llanuras del desierto de Atacama. Abandonados por completo en 1960, un siglo después de la época dorada de la extracción de salitre, hoy en día se pueden visitar de noche, lo que añade un punto más espeluznante si cabe a la experiencia.

Salitrera de Santa Laura, en Chile

El patrón se repite por todo el mundo, distintas fiebres, distintos países, idénticos resultados... En 1908, poco después del inicio de la fiebre del diamante por toda África, el gobierno del imperial alemán reclamó derechos mineros exclusivos en la actual Namibia, criminalizando cualquier nuevo asentamiento. 

Algunos pequeños pueblos como Pomona, Elizabeth Bay o Kolmanskop, quedaron excluidos de esta restricción, y durante años proporcionaron a los colonos grandes cantidades de diamantes. Sin embargo, tras la Primera Guerra Mundial, las cantidades de diamantes se redujeron y las restricciones alemanas terminaron por convertirlos en pueblos fantasmas. Las arenas del desierto de Namibia no tardaron en engullirlos por completo.

Kolmanskop, en Namibia, está deshabitada desde 1956

Cambios en la red hidrográfica:

Sin duda una de las cosas que más puede "descolocar" a una inamovible ciudad es un cambio en la red hidrográfica de la que depende, ya sea para el suministro de agua potable, para sus comunicaciones o como medio de sustento económico.

El cambio en el curso de los ríos para regar las emergentes plantaciones de algodón en la antigua URSS provocó el declive del Mar Aral y la progresiva desaparición de los puertos y ciudades que había en sus orillas. Aquí hablamos en su día de Moynaq, su principal pueblo pesquero.

Lakhpat, en la India, tenía unos 15.000 habitantes en 1818, su principal motor era el comercio y suponía un importante puerto fluvial en las orillas del río Indo. Un año más tarde, un terremoto formaría una presa natural río arriba conocida como Allahbund, el río Indo cambió su curso y comenzó a fluir hacia el mar Arábigo, más al norte de Lakhpat. Sin el río, la ciudad perdió gran parte de su gracia como puerto. En solo dos años la población se redujo a menos de la mitad, unos 6000 habitantes, muchos de los cuales eran comerciantes de otras regiones. Para 1851, todo el comercio había abandonado la ciudad y desde entonces ha permanecido sumida en la pobreza y medio desierta. La población se redujo a 2500 personas en 1880 y llegó a bajar hasta los 463 habitantes en 2001.

Las murallas de Lakhpat es lo único que nos recuerda el pasado de este puerto fluvial.

La construcción de la presas también es un motivo muy frecuente para abandonar pueblos y ciudades situadas en el valle que se va a inundar. La construcción de la presa de las Tres Gargantas, en China, supuso el traslado de numerosas poblaciones rurales. Numerosas ciudades en las zonas más bajas del valle quedaron sumergidas al igual que pasó en otras presas similares en EEUU, Egipto, India o Inglaterra. En algunos casos, como el Lago de las 1000 islas, en China, las condiciones del agua permiten conservar en perfecto estado los restos de las ciudades sumergidas.

Como ya vimos en el segundo capítulo de esta serie, el pueblo medieval de Fabbriche di Careggine cerca del Lago di Vagli, en la Toscana, quedó sumergido tras la construcción de una presa en el valle. Ahora emerge de las aguas periódicamente cuando hay que vaciar el embalse para su mantenimiento. Se espera que en 2023 el pueblo vuelva a ser visitable.

Fabbriche di Careggine bajo las aguas del embalse

Cambios en la red de comunicaciones:

Al igual que pasaba con la red hidrográfica, un cambio en las redes de comunicaciones puede resultar fatal para una ciudad. Históricamente este fenómeno se podía observar en las líneas férreas, la desaparción de una línea, una parada o incluso una reducción en la frecuencia han sido el comienzo del fin de numerosos emplazamientos por toda Canadá, uno de los países con más pueblos fantasma del mundo.

Esta decadencia también se puede encontrar en la red de carreteras. Muchas antiguas ciudades mineras del Oeste de Estados Unidos sufrieron el cierre de sus minas cuando se agotaron los recursos; la principal vía de comunicación entre todas estas ciudades de la costa oeste, la ruta 66, era el clavo ardiendo al que se agarraban muchas de ellas. Sin embargo, la popular carretera ha ido cambiando con el tiempo en busca de un trazado más rectilíneo y rápido; en cada cambio, había pueblos en los márgenes de la antigua carretera, que quedaban excluidas del nuevo trazado. Ciudades como Oatman, en Arizona, se quedarían sin su principal sustento; hoy en día es un poblado fantasma en el que los burros salvajes pastan y descansan sobre el asfalto de la ruta 66 original. 

En Oatman, burros salvajes pasean tranquilos por la ruta 66

La creación de otras rutas alternativas más seguras y rápidas, como las carreteras I-44 o I-40, pusieron los clavos del ataúd de lo que ahora son poblados fantasma. Sin agricultura, sin minería, sin industria, sin visitantes ni viajeros a los que ofrecer servicios, muchos de estos núcleos perdieron su razón de ser... Este lento abandono aparece reflejado en la película "Cars", donde un pueblo llamado "Radiador Springs" que queda desierto por culpa de la construcción de la Carretera Interestatal 40, a partir de la cual, todo el tráfico pasa por fuera del pueblo sin percatarse de su existencia.

Zonas de exclusión: 

Cuando la NASA decidió construir el Centro Espacial John C. Stennis (SSC), en el condado de Hancock, Mississippi, los responsables tuvieron que adquirir una gran zona de exclusión (aproximadamente 88 Km2) debido a la contaminación acústica y los peligros vinculados a las pruebas con cohetes. Cinco pueblos escasamente poblados (Gainesville, Logtown, Napoleon, Santa Rosa y Westonia) junto con sus 700 familias residentes tuvieron que ser reubicados lejos de la instalación. Algo similar pasó en Boca Ratón en Florida, donde las instalaciones de Space-X amenazan a toda una zona residencial de jubilados estadounidenses.

La ciudad de Weston, en Illinois, pudo votar su extinción. Voluntariamente, el pueblo entregó sus terrenos para la construcción del Fermilab (Laboratorio Nacional Fermi), el segundo acelerador de partículas más potente del mundo. Hoy en día todas las carreteras de entrada al pueblo han sido bloqueadas con puertas o barricadas para evitar el acceso no autorizado. En el interior todavía se conservan muchas casas o graneros, que se utilizan para alojar visitantes o almacenar equipos de mantenimiento. 


Parece un tranquilo pueblo inglés, pero Copehill Down es en realidad un campo de entrenamiento militar.

En Inglaterra, varias aldeas fueron confiscadas por la Oficina de Guerra durante la Segunda Guerra Mundial para servir de campo de entrenamiento para las tropas británicas y estadounidenses. Imber, en Salisbury, así como otras aldeas de Stanford se plantearon como una medida provisional, sin embargo la población nunca pudo regresar a sus casas. Cerca de Imber se encuentra Copehill Down, una ciudad desierta que se ha construido específicamente para entrenamientos en guerrilla urbana.

Otras aldeas en Inglaterra como Polphail, Argyll o Bute, fueron construidas para albergar a las familias de los trabajadores de una plataforma petrolífera cercana. Los pueblos se terminaron, pero la plataforma jamás llegó a materializarse con lo que todas estas aldeas quedaron desiertas antes de haber llegado a tener ni un solo habitante. 

 +info: Wikipedia - NYTimes