12 octubre 2022

Turkmenistán, la república capricho

Sin duda este blog tenía una deuda pendiente con Turkmenistán, uno de los países más extraños y peculiares que existen en la actualidad. Una joven nación que nadie demandaba. Un país perpetuamente neutral que ha sufrido todas las invasiones posibles. Un árido desierto que oculta un tesoro bajo su suelo. Un lugar donde no se permite cambiar el nombre a un caballo, dejarse bigote siendo joven o conducir un coche sucio por la capital. Sin más preámbulos... Turkmenistán!

Bagi Kösgi o el "Palacio de la Felicidad" en Ashgabad, un edificio civil donde se celebran numerosos matrimonios.

A primera vista, Turkmenistán no parece una zona especialmente agraciada. El desierto de Karakum ("arena negra" o Gara Gum en turcomano) ocupa prácticamente el 60% del territorio. Se trata del décimo desierto más grande del mundo y uno de los más hostiles, compuesto en su mayor parte de esplanadas de arcilla y dunas de arena, muy pocas plantas son capaces de sobrevivir aquí. Además de su clima árido, su desamparada orografía impide la formación de ríos o valles y dificulta mucho cualquier defensa contra los invasores. Una tierra inhóspita y limítrofe sin mucho atractivo para vivir... hasta que se descubrió que es la cuarta reserva mundial de gas.

Tradicionalmente, Turkmenistán ha sido una frontera entre imperios y una apreciada escala para los comerciantes de la Ruta de la Seda. Al igual que otros países en Asia Central, su nombre se compone del gentilicio de los habitantes (los turkmenos) seguido del sufijo "-stan", que vendría a significar "lugar de asentamiento", o dicho de otro modo: "donde habitan los turkmenos".
En cierto modo, Turkmenistán se define la región en la que se concentran la mayoría de los turkmenos, un pueblo que a lo largo de su historia ha ido migrando por distintas regiones de Asia.

Los turkmenos conservan numerosos elementos de su folklore, desde la música hasta la ropa.

Los turkmenos (al igual que los uzbekos) provienen de los oghuz, un pueblo nómada al que se considera antecesor directo de los turcos. Esta comunidad, compuesto por casi una veintena de tribus, empezó a ganar importancia a partir del siglo X. Originalmente era un pueblo nómada que iba desplazándose por toda Asia Central en busca de pastos y agua para desarrollar su actividad; hoy en día podemos encontrar comunidades de descendientes suyos en Turkmenistán, Irán o Afganistán. La ganadería trashumante y la agricultura eran las actividades principales de esta comunidad y muchas de sus antiguas tradiciones han perdurado hasta nuestros días.

Un ejemplo de esto serían los perros Alabai, una raza autóctona de perros pastores con su propia fiesta nacional que durante siglos han ayudado a los turkmenos a cuidar su ganado.
Otro animal que constituye todo un símbolo nacional son los caballos Akhal-Teke, una de las razas más antiguas del mundo; algunos incluso afirman que Bucéfalo, el caballo de Alejandro Magno, pertenecía a esta raza.
Las alfombras turkmenas, declaradas Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad por la Unesco, también son una de estas tradiciones que han sobrevivido. Actualmente son motivo de orgullo y aparecen representadas hasta en la bandera nacional.

La irreproducible bandera de Turkmenistán incluye una alfombra en su franja izquierda.

La historia de Turkmenistán como país es relativamente corta (apenas 30 años) sin embargo el territorio que abarca ha estado habitado desde tiempos inmemoriales. Quienes vivían aquí siempre han estado condicionados por dos importantes factores: el agua (o su carencia más bien) y la presión de los imperios limítrofes.

El Agua: 

Desafortunadamente, Turkmenistán carece casi por completo de una fuente estable de agua; debido al escaso desnivel de todo el país, apenas hay montañas que recojan las precipitaciones, casi no se forman ríos y la poca agua que llega hasta aquí no tarda en disiparse en el desierto. 

El río más importante de la región es el Amu Daria, con un cauce aproximado de 2.540 kilómetros, este río sirve de frontera natural entre Afganistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán. Nace en las montañas de Tayikistán y recorre gran parte de la frontera este de Turkmenistán hasta desembocar al norte, en el Mar de Aral (Uzbekistán).

El Amu Daria poco antes de desembocar en el Mar de Aral (Fotografía de Matthieu Paley, Corbis)

Antiguamente este río se desviaba hacia el oeste en una zona de escasa pendiente al norte de Turkmenistán, después atravesaba la cuenca del lago Sariqamish, seguía su curso hacia el suroeste y terminaba desembocando en una antigua bahía del Mar Caspio. Este tramo era conocido desde tiempos remotos como el Río Uzboy y cruzaba de este a oeste la región más septentrional del actual Turkmenistán. Heródoto lo define como "una embocadura que une el Amú Dariá con el mar Caspio".

El río Uzboy recorría 750 Km a través del área noroccidental del desierto de Karakum, siendo un recurso indispensable para todos los habitantes de la región. Sabemos que ha estado poblado por civilizaciones fluviales desde por lo menos el siglo V AC y en sus orillas se han descubierto restos neolíticos, cerámicas de la época de bronce y asentamientos que databan del siglo VII-V AC. 

Una impresionante tormenta de arena barre el extremo sudeste del país

Sin embargo, en el siglo XIII todo esto cambió, los mongoles invadieron la región y para conquistar la ciudad de Kunya-Urgench no se les ocurrió mejor idea que cambiar el cauce del río, destruir las presas que lo canalizaban e inundar toda la ciudad. Desde entonces el recorrido del Amu Daria empezó a sufrir cambios y la mayor parte del río pasaría a desembocar en el Mar de Aral.

Tras la marcha de los mongoles, se recuperó en parte el antiguo trazado del Uzboy. Si bien la mayoría del Amu Daria seguiría desembocando en el Mar de Aral, otra parte del río formaba un brazo que recuperaba el antiguo cauce. Durante su recorrido, el renacido río Uzboy regaba las tierras del oeste y alimentaba al lago Sarikamish, un lago endorreico (sin salida al mar) en cuya orilla se había asentado gran parte del pueblo turkmeno. El lago Sarikamish había vivido tiempos mejores antes de que se desviase el Amu Daria, pero a pesar de todo, seguía siendo un oasis en medio del desierto que permitió a muchas tribus nómadas hacerse sedentarias.

El lago Sarikamish y el río Amu Daria en la frontera norte de Turkmenistán; todavía hoy en día se puede intuir el trazado del río Uzbey conectando ambos (Imagen: Landsat/Copernicus)

Sin embargo, en el siglo XVIII el lago Sarikamish empezó a evaporarse. Este proceso se aceleró aun más cuando el agua que alimentaba al río Uzboy y al lago Sarikamish fue desviada hacia el mar de Aral. En uno de los primeros casos documentados en que se deseca voluntariamente un río, los habitantes de la región decidieron cortar el brazo del Amu Daria allí donde nacía. Por motivos que aun se desconocen, el río Uzboy fue borrado de la faz de la Tierra. Como resultado, todas las tierras que regaba a su paso se secaron abruptamente causando la desaparición de la civilización turcomana que había prosperado junto a sus orillas. Sin que sirva de mucho consuelo, actualmente hay un valle en Marte llamado Uzboy que intenta preservar su memoria.

El agua que formaba el río Uzbey, ahora se sumaba al cauce del Amu Daria y seguía su curso hacia el norte, desembocando en el Mar de Aral. Mientras el lago Sarikamish agonizaba y retrocedía cada vez más, el Mar de Aral vivía un espejismo de prosperidad y crecimiento.

Los tres cauces principales de Turkmenistán, el extinto río Uzboy (rojo) el Amu Daria (azul) y el actual canal de Kara Kum (cian)

En una región en la que la mayor parte de la superficie es desértica, la falta de agua empujó a la población que vivía junto al lago a migrar hacia el sur, dispersándose por todo lo que ahora es el actual Turkmenistán. Las tribus que habían poblado las orillas del río Uzboy tuvieron que optar por retomar su modo de vida nómada en el nuevo desierto, o bien seguir con su vida sedentaria pero en regiones más meridionales que pudiesen cultivar.

Efectivamente, las condiciones climáticas de las tierras del sur eran propicias para una gran variedad de cultivos, pero antes de nada era necesario un abastecimiento regular de agua que mitigase los efectos de las sequías y la aridez propia de la zona.
Pronto empiezan a surgir canales y acequias que buscan recuperar estas zonas para la agricultura. Bajo el mandato de la Unión Soviética esta red de irrigación se potencia para fomentar el desarrollo agrícola de la región (y para dar una alternativa sedentaria al modo de vida nómada de muchas tribus). A partir de 1930 se empiezan a construir numerosos oasis de cultivos, lagos artificiales y canales de riego a lo largo de todo el Amu Daria para dar riego a las cada vez más numerosas plantaciones de algodón. 

Paradójicamente, en la misma zona donde antaño se había desecado un río, ahora prosperaban los proyectos de regadío. Incluso se proyectó la construcción del Canal principal de Turkmenistán, un gran canal destinado a irrigación que seguía aproximadamente el lecho del antiguo río Uzboy. No obstante, el proyecto fue abandonado en 1953 tras la muerte de Stalin

El canal de Kara Kum lleva el nombre del desierto por el que trascurre.

Al final el canal se terminó construyendo, pero con el nombre de Kara Kum y un trazado mucho más meridional. Eso sí, tal y como prometía se convirtió en el "principal" canal de Turkmenistán, con 1375 Km. de extensión el Kara Kum es el canal de irrigación más largo del mundo. Esta gigantesca obra desvía cerca del 20% del cauce de río Amu Daria hacia las tierras del este, regando a su paso gran parte de Turkmenistán, alimentando sus dos mayores oasis (Tejen y Mary) y desembocando en el Mar Caspio la mayoría de las veces ya sin agua. Se calcula que el canal da riego a unas 440.000 hectáreas de terreno, principalmente dedicadas al cultivo de algodón o trigo.

Hicieron falta más de 30 años para terminar esta faraónica obra. Durante los primeros 15 años se construyeron 840 kilómetros de canales, desde el río Amu Darýa hasta la capital del país, Ashkhabad. En una segunda fase, durante las décadas de los 70s y 80s, se amplió su recorrido con una sección navegable de unos 450 kilómetros que conectaba con la costa del mar Caspio; esto lo convierte en el segundo canal de navegación más grande del mundo.

Un vídeo de propaganda soviética narra las virtudes del nuevo canal de Kara Kum

Por desgracia, la inmensa mayoría de los canales que parten del río Amu Daria no son maravillas de la ingeniería hidráulica. En muchos casos consisten en simples zanjas cavadas en la arena del desierto sin ningún tipo de revestimiento. Como resultado, en estos canales cerca del 90% del agua se acaba filtrando, evaporando o perdiendo. Al igual que pasó con el lago Sarikamish, la abundancia y el derroche de unos suele implicar el declive de otros: mientras el sur de Turkmenistán reverdece, el Mar de Aral se muere y marchita...

Los Imperios: 

Sorprendentemente para lo inhóspita que parece esta región, Turkmenistán ha estado habitado desde el neolítico como demuestran asentamientos como el de Yeitun, con construcciones que datan del 7000 AC

En torno al año 2000 AC, varios pueblos iranios comenzaron a asentarse por toda la región, en algunos casos de forma sedentaria como es el caso del complejo arqueológico bactria-margiana, en otros de forma nómada como hicieron las tribus masagetas y escitas.

Toda esta región era conocida desde tiempos antiguos gracias a las numerosas rutas comerciales que la transitaban, siendo la más importante de ellas la ruta de la seda. Además se trata de un terreno árido y desolado con muy pocos accidentes geográficos, una región desamparada y difícil de defender que en cierto modo apetece invadir... y eso es lo que hicieron prácticamente todos los que pasaron por aquí.

El Imperio aqueménida se anexionó la región en el siglo IV AC. Años después les fue arrebatada por la invasión de Alejandro Magno, que dejó su impronta en la región planificando importantes asentamientos como la ciudad de Merv.

El Kyz Qala o Castillo de la Doncella. Merv tiene más de 4.000 años de historia, en su día fue la ciudad más grande del mundo y uno de los puntos más importantes de la ruta de la seda durante el siglo XII.

Después los parni invadieron la región hasta que el Imperio Parto se fraccionó como resultado de las invasiones tribales que llegaban desde el norte. En los años siguientes Heftalitas, Hunos y Göktürks conquistarían la región con sucesivas invasiones. Finalmente, el Imperio sasánida, de origen persa, lograría gobernar la región con relativa estabilidad... hasta que llegaron los árabes durante el califato omeya, entre los siglos VII y VIII. Tras la invasión árabe gran parte de la sociedad turcomana adoptaría el Islam como religión mayoritaria hasta el día de hoy.

En el siglo X, y de nuevo en el XIII, habría dos nuevas invasiones encabezadas por grupos túrquicos (los Seljuq y los Oghuz, respectivamente) procedentes de Asia Central. Los turcos oghuz también dejarían su huella y gran parte de la población local adoptaría su idioma y tradiciones. Una tribu oghuz, los selyúcidas, establecieron una cultura turco-irania que culminó en el Imperio Jorezmita del siglo XII.

Después llegaron las hordas mongolas lideradas por Gengis Kan y su hijo, conquistaron la región entre 1219 y 1221 y devastaron gran parte de las ciudades existentes. Como es lógico, esto provocó un rápido declive (por no hablar de extinción) de la población urbana, mayoritariamente de etnia irania. Los turcomanos, en cambio, lograron sobrevivir al periodo mongol gracias a su estilo de vida seminómada (y a que no tenían ciudades que destruir). Con el tiempo se convirtieron en comerciantes a lo largo del Mar Caspio propiciando numerosos contactos con Europa Oriental.

El mausoleo del Sultan Sanjar es uno de los pocos edificios que siguen en pie en Merv después de que el hijo de Genghis Khan arrasara la ciudad llevándose por delante más de 700.000 vidas.

Tras el ocaso de los mongoles, Tamerlán conquistó la región y su Imperio timúrida gobernaría, hasta que los safávidas, los uzbekos y el Kanato de Jiva los expulsaron a base de sucesivas incursiones. 

En el siglo XIX Asia Central se convirtió en un motivo de disputa entre dos grandes imperios: el ruso y el británico. Este conflicto, que pasaría a ser conocido como "el Gran Juego", terminaría con la decisiva batalla de Geok-Tepe de enero de 1881. Pedro el Grande invadió la zona y se propuso transformar esta región islámica medieval en una república cristiana ortodoxa dentro del Imperio Ruso.

Tras la revolución bolchevique de 1917, la guerra civil rusa y la fundación de la URSS, en 1921 toda esta región se agrupa en una de las Repúblicas Autónomas Socialistas de la Unión Soviética bajo el nombre de "Turkestán". Sin embargo, la nueva república de Turkestán era demasiado grande e inmanejable, por lo que en 1924 fue dividida en cuatro partes, siendo una de ellas la nueva República Socialista Soviética de Turkmenistán.

La caballería turkmena fue un valioso activo del ejército ruso (Fotografía: A. Luarsabov 1896)

Bajo el mandato de la Unión Soviética, Turkmenistán afronta numerosos cambios sociestructurales. El gobierno soviético trató de reorganizar a una población históricamente nómada para adaptarse a un modelo de vida sedentario y basado en la agricultura (sobre todo del algodón) y en la extracción de petróleo.

Durante estos años se intenta generar entre los turkmenos un sentimiento de pertenencia identitaria basada en un territorio fijo y una lengua común. Aunque todavía queda áreas rurales en las que se conservan tradiciones vinculadas a un pasado nómada (la cría de caballos, el rapto de esposas, la dote...), lo cierto es que la modernización soviética tendría consecuencias irreversibles y dejaría una huella muy difícil de borrar. 

Como parte de la URSS, Turkmenistán se tuvo que adaptar a la colectivización, la política soviética por la que la mayor parte de las tierras (y animales) pasaban a ser gestionados por el Estado. Estas medidas  eran conflictivas en todas las repúblicas, pero en el caso de Turkmenistán fueron especialmente traumáticas ya que el pueblo turkmeno consideraba a los caballos miembros su familia. Hasta 1986 no fue revertida la prohibición de poseer caballos, llevando la raza Akhal-Teke al borde de la extinción.

La religión también fue otra fuente de disgustos; a partir de los años veinte, la URSS intensificó su política contra el islam, cerrando mezquitas, prohibiendo fiestas religiosas y reemplazando el alifato por el alfabeto cirílico. A pesar de esta represión, hoy en día el 93% de los turkmenos se declaran musulmanes sunitas.

Las impresionantes mezquitas de Turkmenistán dan fe de su pasado y presente islámico

Tras la caída de la URSS, Turkmenistán se convirtió por primera vez en un Estado independiente. Lo hizo muy a su pesar: pocas veces en la historia la creación de una nueva nación ha sido menos demandada, en el referéndum de 1991, el 98% de los habitantes votaron por mantener la URSS. 

Pese a la voluntad de sus ciudadanos, el 25 de diciembre de 1991 se disuelve oficialmente la URSS y las repúblicas que la componen pasan a ser estados independientes. Sin tiempo para asimilarlo, Turkmenistán se convierte en una República presidencialista y (supuestamente) democrática. Los turkmenos tenían un país propio con fronteras claramente delimitadas, pero tenía que construir una nación con su propia identidad, sus símbolos, instituciones, estructuras de Estado... una patria.

A falta de nadie mejor, Saparmyrat Niyázov, que era el anterior gobernante con la URSS, asumió el mando del país y en 1992 convoca las primeras elecciones presidenciales de Turkmenistán. Unas elecciones que tenían todos los ingredientes de una buena historia: cambios y desafíos en el horizonte, una nación por forjar y un ganador que escribiría la primera página de la historia de Turkmenistán como país. Pues no. El primer conato de democracia de esta joven nación quedó reducido a una "elección presidencial" en la que solo había un candidato: Saparmyrat Niyázov. Continuismo o

Saparmyrat Niyázov, el Padre de todos los turkmenos:

Ingeniero industrial de profesión, Saparmurat Niyázov fue un déspota que dirigió el país con mano de hierro durante 21 años. Niyázov había sido el máximo mandatario del Partido Comunista en Turkmenistán durante la URSS y llevaba en el poder desde 1985, un puesto que no abandonaría hasta su repentina muerte en 2006.

En 1994 Niyazov repetiría victoria electoral en unos comicios en los que de nuevo no hubo rival ni alternativas. En 1999 decidió dejarse de disimulos y se autoproclamó "presidente vitalicio", un cargo que sería ratificado por el parlamento. Es cierto que se trata de un título que, democráticamente hablando, no suena muy bien; pero tampoco era las más megalómana de las opciones. Antes de eso, a mediados de los 90, Niyázov estuvo barajando la opción de cambiar su cargo por el de “sah”, el equivalente al rey para los persas, pero finalmente, en 1993 optó por el que sería su apodo oficial, un mucho más modesto: "Türkmenbaşy, el padre de todos los turkmenos".

Es difícil definir la ideología un personaje como Saparmurat Niyazov, que a lo largo de su carrera política pasó de ser el líder regional de la URSS, a apoyar un golpe de Estado prosoviético contra Gorbachov para finalmente declarar la independencia de Turkmenistán y prohibir el Partido Comunista. Lo que no resulta tan difícil es definir su personalidad, plasmada en su libro y en un sinfín de caprichosas medidas. Tampoco era difícil recordar su cara, que acabó haciéndose omnipresente en todo el país.

Estatua del Turkmenbashi en el Monumento a la independencia, en Ashgabat

Turkmenistán fue reconocido por la ONU como país (territorio en el que habitan personas delimitado por una división política y administrativa) antes incluso de que su población se sintiera una nación (territorio en el que habitan personas con orígenes, costumbres y cultura comunes). El primer desafío de Turkmenistán, por lo tanto, era forjar una identidad turkmena que reemplazase a la homogeneidad impuesta durante las últimas décadas; una historia y tradiciones comunes que rellenasen el vacío que había dejado el fin del proyecto soviético. 

Para ello Saparmyrat Niyázov aplicó una política nacionalista de turkmenización en la que se recuperaban las tradiciones anteriores a la etapa soviética. Los rasgos y señas de identidad del país pasaron a ser los de su etnia mayoritaria, los turkmenos, con orígenes en grupos túrquicos preislámicos como los oghuz. Tras siglos de influencia persa, mongol, árabe o rusa, el país se vio sumergido en otro proceso de homogenización cultural e identitaria, solo que esta vez los turkmenos eran el nuevo referente.

Estatuas de soldados turkmenos custodian el Parque de la independencia

El primer paso fue borrar todo lo anterior, así que se derribaron decenas de monumentos y edificios soviéticos. Cuando se acabaron los edificios, el gobierno siguió con las plantas, talando multitud de árboles perennes y reemplazándolos por pinos, mucho menos adaptados a este clima desértico (ya llevan 15 millones).

Las personas tampoco se libraban. Para lograr una correcta turkmenización del país, Niyázov no dudaba en aplicar políticas de discriminación étnica en las que se menospreciaba todo lo relacionado con los extranjeros (especialmente los rusos) en favor de otras etnias consideradas autóctonas (como los oghuz). 

El segundo paso debería ser la creación de una nueva identidad turkmena llena de nobles virtudes y altas metas, pero de algún modo todo acabó degenerando en un trasnochado culto a la personalidad de Niyázov. En lugar de definir la identidad de Turkmenistán, Niyázov optó por adaptar la nación a su personalidad. En pocos años, el extravagante tirano logró hacerse omnipresente por todo Turkmenistán; todo el país estaba lleno de representaciones suyas: decenas de estatuas doradas, libros, billetes, monedas, bebidas, alfombras, fachadas de edificios... toda superficie imaginable llevaba impresa la cara sonriente del Turkmenbashi. Saparmurat daba nombre a un sinfín de edificios públicos, mientras que la tercera ciudad del país, Kranovodsk, también pasaba a llamarse "Turkmenbashi". En 2002, cambió los nombres de los meses y los días de la semana por otros más acordes con su grandeza. Como era previsible, enero se convirtió en Türkmenbaşy, abril pasó a llamarse como su madre (Gurbansoltan) y septiembre como su libro (el Ruhnama). Según el propio Saparmurat, todo este culto no era de su agrado, pero se sacrificaba porque "el pueblo lo exigía". 

El "Monumento de la neutralidad" en Asjabad está coronado por una estatua dorada de Niyázov de 6 metros de altura que antaño giraba sobre su eje para estar siempre orientada hacia el sol. 

Poco a poco el país se fue sumergiendo en una espiral delirante en la que se gobernaba y se hacían leyes en base a las decisiones caprichosas de su presidente, entre sus medidas más absurdas destacan:

  • La supresión de las pensiones a los agricultores jubilados y a los ciudadanos rusos (lo que causó un serio problema para los más de 100.000 ciudadanos rusos con residencia en Turkmenistán).
  • Durante una reforma del sistema sanitario, ordenó cerrar todas las clínicas del país, excepto las de la capital, Ashjabad. Esto ha dejado a Turkmenistán con la esperanza de vida más baja de Asia Central, menos de 65 años.
  • Para paliar estas deficiencias sanitarias, declaró fuera de la ley todas las enfermedades infecciosas, incluido el cólera y el sida.
  • Prohibió a los jóvenes menores de 40 años llevar cabellos largos, barbas y bigotes (jake mate hipsters!). También prohibió los dientes de oro, hasta entonces muy apreciados por sus compatriotas.
  • Anunció su intención de construir un zoo con pingüinos en el desierto de Karakum (donde las temperaturas superan los 50 grados). El clima no era algo que amedrentase a Saparmurat que también ordenó construir una pista de patinaje sobre hielo en este mismo desierto. 
  • Niyázov obligaba a sus ministros a correr carreras de 36 kilómetros, los amonestaba por cualquier motivo y gustaba de humillarlos en público. 
  • Abolió el ballet, el circo y la ópera por considerarlos "contrarios a las tradiciones nacionales turcomanas". Tampoco se puede reproducir música grabada en bodas o eventos.
  • Invalidó todos los diplomas expedidos por las universidades extranjeras en los últimos 10 años.
  • Durante el mandato del Türkmenbaşy, menos del 1% de los habitantes del país tenía acceso a internet. El régimen impuso la censura y el control de los medios de comunicación para evitar críticas al mismo tiempo que limitaba la movilidad de los ciudadanos por el país.
  • No todo era horrible o dadaísta, también instauró un sistema masivo de subsidios bajo el que el agua, la sal y la energía eran gratuitos para todos sus ciudadanos.

En un país que se define en base a los antojos de su líder, merece la pena detenerse en la obra que condensa su quintaesencia, el Ruhnama o “el Libro del Alma”. Por lo visto, el presidente también era un adalid espiritual y “guiado por Alá” condensó todo su conocimiento místico en un libro en el que reinterpreta el Corán, narra (a su manera) la historia del pueblo turkmeno, establece los códigos de conducta del país y explica a sus despistados lectores en qué consiste el sentido de la vida.  El resultado, como era de esperar, es un pastiche infumable, un compendio doctrinal de comentarios banales, consejos paternalistas y peculiares revisiones históricas y culturales, que a pesar de todo, acabó convirtiéndose en una referencia obligatoria para todos los ciudadanos. 

En la televisión estatal se leían capítulos al azar las 24 horas del día, contaba con su propia estatua animada en la que las páginas del libro se movían mientras unos altavoces daban tremenda chapa con su contenido. El libro era una lectura obligada en las colegios, universidades y todos los turkmenos tenían la obligación de conocerlo al detalle, llegando al punto de ser necesario superar un “test Ruhnama”  para obtener un empleo público o sacar el carné de conducir.

Uno de los monumentos más surrealistas de Ashgabat es una reproducción de varios metros de altura del Ruhnama que, hasta hace bien poco, se abría mecánicamente cada noche en una página aleatoria para que una voz grabada deleitase a los ciudadanos leyendo un párrafo al azar.

Niyázov consolidaba su posición mediante un constante relevo de altos funcionarios y el sistemático encarcelamiento de políticos y familiares para prevenir posibles conspiraciones. En teoría, Niyázov pretendía retirarse en 2009 tras cumplir su veinticinco aniversario en el poder, pero un repentino (y sospechoso) paro cardíaco puso fin a su mandato en 2006. A falta de un sucesor claro, su antiguo dentista, Gurbanguly Berdimuhamedow, fue elegido para ejercer de presidente en funciones hasta que se eligiese un nuevo líder. ¿Qué podría salir mal?

Gurbanguly Berdimuhamedow, el Protector:

Dos meses después de la muerte de Niyázov se celebraron las primeras elecciones en las que había más de un candidato (eso si, todos pertenecían al mismo Partido Democrático de Turkmenistán, el único permitido). A pesar de esta apariencia de democracia, los organismos internacionales que monitorizaban el proceso no dudaron en calificarlo de "burda simulación de unas elecciones plurales y libres".

El ganador de las elecciones fue Gurbanguly Berdimuhamedow, el antiguo dentista de Niyázov y más tarde ministro de Sanidad y vicepresidente del Gobierno. La primera victoria electoral de Berdimuhamedow se saldó con el 89% de los votos, aunque mejoró este resultado en los comicios posteriores de 2012 y 2017, llegando al 97% de los votos, unas cifras más cercanas a las que en su momento conseguía Daddy Niyázov.

Desde sus comienzos, Berdimuhamedow se había opuesto al culto a la personalidad del anterior líder. En cuanto llegó al poder, lo primero que hizo fue quitar algunas de las medidas más estrafalarias de su antecesor y reducir su omnipresencia: derribó estatuas, revocó la reforma del calendario, levantó la obligación de aprender el Ruhnama de memoria, eliminó la cara de Niyázov de los billetes.
Al principio, el silencio y discreción de Gurbanguly invitaban al optimismo, parecían soplar aires de cambio en Turkmenistán...

Como es lógico, en Turkmenistán está prohibidísimo cambiarle el nombre a un caballo

Sin embargo, tras la jura del cargo en febrero de 2007, Gurbanguly se dio buena prisa por hacer añicos toda esperanza. Tras una temporada discretamente alejado de las cámaras, Gurbanguly reapareció en público como un ser de luz montando a caballo, con una paloma blanca posada en el hombro y con una puesta en escena que oscilaba entre lo excesivo y lo ridículo; un espectáculo tan pasado de rosca que haría reír a cualquiera... salvo a los turkmenos, que ya tenían experiencia con este tipo de conductas.
En realidad, Gurbanguly no estaba en contra del culto a la personalidad por motivos morales o éticos bla bla... tan solo quería reemplazar a su predecesor: se volvieron a erigir estatuas doradas, pero esta vez a su imagen y semejanza. Al igual que su antecesor, también se puso un apodo que parece inspirado en los metabarones: Arkadag (el Protector).

Entre sus fobias y manías destaca la salud de la gente (por algo fue ministro de Sanidad). Algunas veces, estas rarezas se traducen en medidas que se podrían considerar positivas o eficaces, como la prohibición de fumar o comprar tabaco en todo el país (a raíz de un susto que tuvo como fumador). Pero otras muchas veces son gilipolleces como exigir públicamente a sus ministros que adelgacen, subir vídeos haciendo pesas o más recientemente, combatir la pandemia del COVID-19 prohibiendo decir la palabra "coronavirus" (gracias a esta ocurrencia, no existen datos oficiales sobre del impacto de la pandemia en todo el país).

Estatua ecuestre de Berdimuhamedow en Ashgabat

El que según algunos rumores, podría ser hijo ilegítimo del fallecido Saparmurat Nizayov, también adora las cámaras (casi tanto como a sí mismo) y al igual que su antecesor, también se ha sacrificado duro para darle al populacho el culto a la personalidad que se merecen.

Licenciado en odontología, Gurbanguly Berdimuhamedow nos ha deleitado con una miríada de vídeos e imágenes practicando el tiro al blanco, paseando en bicicleta, explicando ante la cámara cómo lanzar cuchillos a un enemigo, compitiendo en cualquier concurso que implique caballos, derrapando en carreras de coches, componiendo temas de rap dedicados a sus mascotas o cantándolos en público junto a su nieto. Una de sus canciones fue incluida en el libro Guinness tras ser interpretada simultáneamente por más de 4.000 personas...

Al igual que Niyázov, también ha apostado por la literatura, pero en este caso la cantidad prima sobre la calidad: hasta la fecha, Berdimuhamedow ya ha publicado más de 60 libros libros (la mayoría históricos, autobiográficos, sobre caballos o té). Obras todas ellas que sus compatriotas adoran y reverencian por la cuenta que les trae... Poco a poco el Ruhnama iba perdiendo peso mientras es reemplazado por estos nuevos libros en bibliotecas, aulas...

Gurbanguly dispara a los malos

Como ya vimos con su predecesor, lo malo del culto a estas personalidades excéntricas es que tarde o temprano acaban salpicando a la legislación. Una de las leyes impuestas por Gurbanguly al llegar al poder prohíbe cambiar el nombre a un caballo; otra obligó a todas las mujeres que hubiesen aprobado el carnet de conducir en los últimos diez años a repetir el examen, solo las mujeres.

En otras ocasiones ni siquiera hace falta modificar la legislación, basta con el miedo. Muchos ciudadanos intentan anticiparse y adaptarse lo mejor que pueden a los gustos y antojos del líder. En febrero de 2020, los funcionarios de la provincia de Lebap se encontraron con que ya no estaba permitido teñirse el pelo de negro. Gurbanguly se disponía a visitar la ciudad la próxima semana y recientemente había dejado de ocultar sus canas. Como todos saben, si el líder de la nación decide tener el cabello gris, todos sus súbditos deben seguir su ejemplo si no quieren perder el trabajo. Del mismo modo, mientras Gurbanguly se teñía el pelo de negro, todos los funcionarios tenían que hacer lo mismo. 

Gurbanguly, Gurbanguly, Gurbanguly!!

Política exterior:

Uno de los motivos por los que nadie se decide a intervenir en esta fantasía trasnochada es que nadie quiere llevarse mal con Turkmenistán. Se calcula que el 10% de las reservas mundiales de gas están en este país. Esto sumado a unas importantes reservas petrolíferas que le permiten autoabastecerse, y a que es el noveno productor mundial de algodón, sitúan a los gobernantes de Turkmenistán en una posición muy cómoda a la hora de buscar apoyos

En la actualidad, su red de gaseoductos conecta a Turkmenistán con Irán, Rusia, Uzbekistán, Kazajistán y China, siendo este último país su principal cliente (el 79% del gas turkmeno acaba en el gigante asiático). También hay planes para ampliar esta red y llevar el gas turkmeno a Afganistán, Pakistán o la India, incluso se negocian nuevas vías que permitan exportar parte del gas a la Unión Europea a través del mar Caspio.

Las exportaciones son uno de los aspectos clave en la política exterior de Turkmenistán, y es que de nada sirve tener una de las mayores reservas de gas del mundo si no tienes rutas para exportarlo. Esta necesidad de llevarse bien con los vecinos se plasma en su peculiar política exterior y más concretamente, en su inquebrantable neutralidad.

El Arca la Neutralidad, en Ashgabat

Sin duda, una de las cosas que más llaman la atención de Turkmenistán es lo que ellos denominan "la neutralidad perpetua". La política exterior de Turkmenistán es única en la región: ha decidido ser perpetuamente neutral, para siempre... En 1995 la Asamblea General de las Naciones Unidas ratificó esta decisión en una votación unánime y Turkmenistán se adhirió al Movimiento de Estados no Alineados, un foro creado por países que rechazaban unirse a ninguno de los dos bandos durante la Guerra Fría.

Según esta declaración de neutralidad, Turkmenistán se compromete a no participar en alianzas militares, evitar las guerras y promover el desarrollo económico en la región. La neutralidad perpetua está recogida en la Constitución turkmena como la base de su política, aparece mencionada en las primeras estrofas del himno y tiene hasta su propia festividad, el Día de la Neutralidad.

Esta neutralidad tiene su explicación en el contexto geopolítico del país. Actualmente, sus vecinos son Kazajistán y Uzbekistán al norte, Irán y Afganistán al sur, y las aguas del Mar Caspio al oeste, sin duda una ubicación delicada en la que resulta conveniente llevarse bien con todos.

Mapa político de Turkmenistán

Al igual que otras repúblicas postsoviéticas, Turkmenistán comenzó su andadura sin infraestructuras propias que la permitiesen romper lazos o enemistarse con Rusia; de hecho, el único gasoducto del país llevaba el gas turkmeno hacia Rusia.

Por otro lado, no deseaban estrechar vínculos con Moscú, fue el único país postsoviético de Asia Central que no entró en la alianza militar liderada por la antigua URSS. Turkmenistán comparte frontera con Afganistán, país con el que estuvo en guerra en contra de su voluntad entre los años 1979 y 1989 cuando formaba parte de la URSS. Desde entonces está atrapada entre dos viejos enemigos con los que intenta mantener un delicado equilibrio. Fue uno de los pocos países en establecer relaciones diplomáticas con el Gobierno talibán de Afganistán, y las mantuvo aun tras el atentado del 11S. 

Por el lado ruso, si bien es cierto que las relaciones se deterioraron cuando Turkmenistán buscó otros socios con los que diversificar sus exportaciones, en la actualidad se ha relajado bastante la tensión entre ambos países.

Gurbanguly regala un cachorro a un sorprendido Vladimir Putin durante su cumpleaños.

La cara oscura del capricho:

A pesar de lo cómicas que puedan sonar las muchas excentricidades que nos llegan desde Turkmenistán y de su afable neutralidad, lo cierto es que ocultan una realidad interna mucho más triste. Mientras el gobierno presume de récords en su capital (la ciudad con más fuentes, con más mármol blanco...), el conjunto del país está entre los peores del mundo en materia de derechos civiles, democracia, aperturismo o libertad de prensa.

Visitar el país no resulta nada sencillo, las solicitudes de visado deben gestionarse con meses de antelación a través de alguna agencia de viajes local. Cada petición es cuidadosamente investigada y un alto porcentaje de las solicitudes son rechazadas por las autoridades sin ningún motivo aparente. Quienes consiguen entrar como turistas no pueden moverse fuera de la capital sin estar permanentemente acompañados por un chofer-espía designado por el Gobierno.

Salir del país tampoco es fácil, las leyes de emigración e inmigración son cambiantes y opacas. En la última década, el Gobierno ha establecido “visados de salida” para abandonar el país, listas negras de viajeros o la prohibición de emigrar para los jóvenes, para evitar la pérdida de mano de obra. Aun así, se estima que dos millones de turkmenos han abandonado el país desde 2008, casi un 30% de la población.

El crudo desierto de Karakum no ofrece muchas oportunidades (Fotografía: Daniel Kreher)

Según Reporteros Sin Fronteras, Turkmenistán es el país que menos respeta la libertad de prensa, superando en 2018 a Corea del Norte. Los periodistas son sistemáticamente perseguidos, los informadores acaban rociados con ácido y es prácticamente imposible entrar al país con acreditación de prensa. En la aduana está estrictamente prohibido introducir prensa escrita, drones o cualquier objeto relacionado con medios de comunicación, estando tan penado como el tráfico de drogas o de armas. Todo esto hace de Turkmenistán uno de los países más herméticos del mundo, nada entra y nada sale.

Aunque el acceso a Internet aumentó tras la muerte de Niyázov hasta llegar al 14% de la población, sigue estando muy controlado por el Gobierno, al igual que los pocos medios de comunicación que existen. La mayoría de sus ciudadanos jamás han entrado en redes, pero todos saben que implica problemas. Youtube, Twitter, Facebook, Instagram y la mayoría de los medios informativos extranjeros están bloqueadas por el Gobierno. Navegar por la web en Turkmenistán no solo es frustrante y tedioso, también es peligroso: el régimen espía las cuentas de correo electrónico y monitoriza la actividad de cada usuario. El resultado es un país que parece anclado en los años 70, uno de los últimos rincones del mundo en los no se ve a los jóvenes enganchados a sus teléfonos móviles todo el día.

No existen datos oficiales sobre la desigualdad, el paro o la composición étnica del país, ni siquiera hay certeza sobre el número real de habitantes. Hace más de una década que no se hace público el padrón, la última cifra oficial estimaba unos seis millones de habitantes, pero la realidad es que probablemente no llegan a cuatro.

Las desoladas calles de Ashgabat, la capital, casi siempre están vacías

Según Human Rights Watch, Turkmenistán es uno de los países más represivos y menos democráticos del mundo, con un Índice de Democracia que le sitúa en el puesto 162 de 167 (por debajo de Arabia Saudí o Libia); es de lejos la ex-república soviética que ha salido peor parada tras la independencia.

La democracia no termina de consolidarse en Asia Central, una región marcada por los regímenes personalistas, la corrupción, las violaciones de los derechos humanos y la falta de transparencia. No obstante, Turkmenistán consigue despuntar en todos estos aspectos y en ocasiones hasta parece que crea tendencia entre sus vecinos, una especie de I+D+i de la autocracia... En 1994, Niyázov fue el primer dirigente de la región en prorrogar sus mandatos vía referéndum, una táctica que al año siguiente copiarían los líderes de Kazajistán y Uzbekistán. En 2016, Turkmenistán eliminó el límite de mandatos presidenciales, poco después Tayikistán hizo lo mismo.

Líderes invent decoran el Parque de la Independencia, en Ashgabat

A esta ausencia de democracia se le suma un control obsesivo de la población y una brutal represión. La mayoría de los habitantes de Turkmenistán tienen miedo, digámoslo claro, y el miedo es fundado. Los disidentes dentro del país son atacados con ácido y propensos a desaparecer forzadamente. La mano larga del presidente llega incluso a otros países como Turquía, donde según Human Rights Watch, activistas turcomanos están siendo objeto de amenazas y agresiones: 

Turquía es uno de los pocos países a los que los turkmenos pueden acceder sin visado y donde pueden solicitar un permiso de residencia; además, las similitudes en el idioma y la cultura permiten que los turcomanos se integren rápidamente en la sociedad turca. Como resultado más de un millón de turkmenos viven en Turquía.
Sin embargo, en los últimos años los consulados de Turkmenistán han dejado de renovar los pasaportes obligando a los turkmenos a volver a su país o quedarse en situación irregular en Turquía. Ante esta situación, los ciudadanos turcomanos han organizado protestas y manifestaciones exigiendo a su país que cumpla la ley. La respuesta de Erdogan ha sido deportar o detener a muchos de estos activistas gracias a las denuncias falsas de los consulados turkmenos.

El futuro de los deportados es muy poco esperanzador. Turkmenistán, al igual que otros países como China, Estados Unidos o la propia Turquía, se niegan a ratificar la "Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas". Según Amnistía Internacional, hay por lo menos 120 presos cuyo paradero se desconoce y que probablemente hayan sido sometidos a estas "desapariciones forzadas".

Cuando Erdogan y Gurbanguly se reúnen la democracia salta por la ventana

La enorme riqueza energética de Turkmenistán le permite tener uno de los PIBs per cápita más altos de la región muy por encima de Irán, Uzbekistán o Tayikistán; sin embargo esta diferencia se debe en parte a que tiene mucha menos población. A pesar de esta aparente riqueza "per cápita", Turkmenistán es uno de los estados más desiguales del mundo. 

Aunque el país cuenta con una de las mayores reservas de gas natural del mundo, su población sufre escasez de productos de primera necesidad (como la harina o el pan). Por desgracia, esta escasez se ha agravado durante la pandemia, y algunas regiones han impuesto racionamientos.

Según los disidentes, el paro del país roza el 60%, según el "Estimado Presidente" no hay paro. Lo peor de todo es que el trabajo además de escaso, tampoco te saca de pobre. El salario medio del ciudadano de a pie ronda los 100 euros mensuales y en los puestos más bajos de la administración se desploma hasta los 40-50 euros. Hasta ahora la supervivencia solo era posible gracias a las ayudas del Estado, sin embargo desde 2019 comenzó la retirada gradual de subsidios estatales. Desde entonces la electricidad, el gas, el agua y la sal ya no son gratis para los turkmenos. 

En este contexto de grave crisis económica, la solución del dictador fue la de obligar a ocho bancos turkmenos a crear un fondo millonario destinado a proteger una raza autóctona de perros pastores. Un animal que apasiona a Gurbanguly y sobre el que acababa de escribir su último libro.

Estatua en honor al perro pastor de raza Alabai, un símbolo nacional con su propio día festivo.

Turkmenistán también es uno de los países más corruptos. Esta corrupción es una constante en todos los niveles, en los frecuentes controles policiales de carretera es común ver a los conductores deslizar varios billetes entre la documentación para seguir su camino. En las altas esferas, familiares y amigos de Berdimuhamedov copan los puestos directivos de las empresas públicas, empresas a las que siempre se adjudican los faraónicos caprichos del dictador.

El sector industrial supone la mitad del PIB del país, sin embargo dicho sector está muy controlado por el gobierno. A pesar de la cada vez mayor participación de empresas extranjeras en el sector de los hidrocarburos, apenas existen empresas privadas. El Índice de Libertad Económica sitúa a Turkmenistán en el puesto 170, con una puntuación similar a la de Argelia o Bolivia.

Todo esto afecta a la economía como es lógico, en 2018 la inflación fue del 9,4% según el gobierno, mientras que los expertos la situaban en más del 300%. La moneda local, el manat, equivaldría a 0,25 euros según el cambio oficial; en el mercado negro, ajeno a estas fantasías, un manat se cambia por 5 céntimos.

Un billete de 100 manat con la cara de Niyazov

Esta lamentable situación económica unida a la ya tradicional corrupción, están ahogando a las pocas empresas privadas que resisten en el país, un ejemplo dramático sería el suicidio del máximo responsable de Coca Cola en Turkmenistán. Los problemas con los suministros, la hiperinflación y la corrupción gubernamental le impidieron producir el refresco a un precio que pudieran pagar los turkmenos; finalmente, optó por arrojarse al vacío desde una ventana.

Este panorama es una pesadilla para la inversión extranjera, que no ve ninguna seguridad para invertir en este país. Afortunadamente, una vez más Gurbanguly reaccionó a tiempo. En septiembre de 2019, obligó a su ministro de Comercio a aparecer en televisión, esposado y lloriqueando, para confesar que había sido un corrupto. Días después anunció que iba a redactar otra constitución y el 1 de octubre, en un acto gubernamental emitido por televisión, abroncó, humilló, despidió y acabó echando de la sala al hasta entonces poderoso ministro del Interior. Otra crisis bien resuelta.

Serdar Gurbanguliyevich ¿Una nueva oportunidad?

Desde Marzo de 2022, Serdar Gurbanguliyevich Berdimuhamedov ocupa la presidencia de Turkmenistán. El que fuera hijo de Gurbanguly, es definido como una persona tranquila y ecuánime por quienes le conocen; parece difícil que logre igualar los niveles de histrionismo de sus predecesores, sin embargo todo es posible en esta "república del capricho" como la llaman algunos.

Serdar Berdymukhamedov, el actual presidente de Turkmenistán, posa junto a un perro Alabai

20 septiembre 2022

Red Beach Wetland - China

La playa roja de Panjin el 7 de agosto de 2020 [Foto: STR | AFP - Getty Images]

La Playa Roja de Panjin (o  Red Beach Wetland) es una marisma situada al noroeste de China, en el delta del río Liaohe, 30 km al suroeste de la ciudad que le da nombre (Panjin). Su rojiza apariencia se debe a un tipo de alga conocida como "sueda" que se caracteriza por su resistencia a los entornos salinos y alcalinos. 

Estas plantas empiezan a brotar durante la primavera, se mantienen verdes durante los primeros meses y en julio dan comienzo a una de las floraciones más espectaculares del mundo. La flor, de color verde originalmente, va adquiriendo un tono jade que acabará convirtiéndose en un intenso color rojo entre los meses de septiembre y octubre. Con la llegada del otoño un tapiz carmesí formado por millones de flores cubre toda la marisma; un paisaje surrealista que año tras año atrae a numerosos amantes de la fotografía.

A pesar de lo bonito de la playa, no tiene un baño apetitoso.

La Suaeda es una variedad de alga que habita en numerosos humedales por todo el mundo. Normalmente su floración es en tonos verdes y amarillentos, sin embargo en esta zona es de color rojo brillante, algo que hace única en el mundo a esta playa.

El motivo de que esta zona esté tan conjuntada con el color nacional, es que está situada en la desembocadura de un río donde la salinidad del suelo es muy elevada, esta gran concentración de sal es absorbida por las plantas y va cambiando su color a medida que maduran. Después la fiesta decae, la plantas se tornan violáceas a medida que marchitan para acabar muriendo hasta el próximo año.

Unas pasarelas de madera de 2 km de longitud recorren gran parte de las marismas.

Con unos 18 km de largo y gran parte de su superficie protegida, esta playa es el hogar unas 400 especies silvestres, gran parte de ellas aves. La marisma es una escala muy importante para las aves migratorias, por lo que podemos encontrar hasta 260 especies distintas alimentándose de los abundantes peces y las plantas acuáticas de la zona.

La zona también es conocida por la calidad del arroz, los cangrejos y los brotes de bambú. Como es habitual en estos tiempos, este destino comenzó a ganar fama gracias a las redes sociales y en la actualidad dos millones de personas lo visitan cada año; el turismo se ha convertido en una nueva fuente de ingresos y las agencias locales organizan excursiones y paseos en barca por las marismas para que nadie se quede sin su selfie.

Obviamente, el gobierno chino no podía dejar pasar la oportunidad de formar una bandera gigante. [Foto: STR/AFP/AFP - Getty Images]

17 septiembre 2022

Cascadas submarinas - Isla Mauricio


Las "cascadas submarinas" de Isla Mauricio son un famoso fenómeno natural que se puede apreciar en el extremo suroeste de esta remota isla, situada 900 km al este de Madagascar y 2.000 kilómetros al sureste del continente africano..
Las Islas Mauricio son una joya de la Naturaleza en pleno Océano Índico, un paraíso tropical famoso por su sol y playa que atrae cada año a miles de parejas recién casadas. 

Uno de sus paisajes más llamativos es Le Morne Brabant, una península en el extremo suroeste de la isla coronada por una montaña de 556 metros de alto. El monte de Le Morne Brabant domina toda la región, una prominente roca basáltica rodeada de exuberante vegetación que parece vigilar la paz de la isla. En esta histórica montaña, declarada patrimonio mundial por la UNESCO en 2008, todavía se conservan numerosas cuevas y campamentos que fueron utilizada durante los siglos XVIII y XIX como refugio de los esclavos huidos.

No obstante, no es el monte lo que ha hecho famosas estas islas, pero una excursión hasta su cima nos puede proporcionar una vista inmejorable de uno de los fenómenos naturales más fascinantes del mundo: la cascada submarina de Le Morne Brabant.

Abajo, en la costa, un cascada submarina parece precipitarse hacia el abismo del mar. En realidad se trata de una ilusión óptica provocada por la vegetación submarina, compuesta en su mayor parte por una gran barrera de coral, y por las fuertes corrientes que circulan bajo el agua. El movimiento generado por las fuertes corrientes submarinas empuja el limo del fondo marino (sedimentos de lodo, arcilla y arena), mezclando sus distintas tonalidades, cambiando los tonos del agua y haciendo parecer que una gran sima engulle el agua y la arena circundantes. 

La mejor forma de apreciar la gran catarata submarina a los pies de Le Morne Brabant es desde un punto elevado, ya sea mediante imágenes satélite, desde la cima de la montaña, desde un avión o desde el helicóptero de alguna de las empresas que organizan excursiones para visitar este curioso efecto óptico.

16 septiembre 2022

Isla Bouvet - Noruega

Landsat Image Gallery, NASA (May 26, 2013)

La Isla Bouvet tiene el dudoso honor de ser el lugar más aislado del planeta, no tiene tierra firme ni islas en 1600 kilómetros a la redonda. Dependiente de Noruega, la isla está situada en el océano Atlántico Sur: 1750 km al norte de la Tierra de la Reina Maud (en la Antártida Oriental), 1850 km al este de las Islas Sandwich del Sur y 2520 km al oeste de las Islas del Príncipe Eduardo, todas ellas sin población.

En este lugar la soledad está garantizada, el vecino más cercano es la isla Gough a 1600 Km de distancia (otra isla igualmente inhóspita y deshabitada), un poco más lejos encontramos la Antártida (que tampoco nos saca de ningún apuro). Para poder ver alguna persona deberíamos viajar 2270 km hasta Tristán de Acuña (el lugar habitado más aislado del mundo) o 2525 km hasta Ciudad del Cabo.
Desde su descubrimiento en 1739, muy poca gente ha visitado este remoto y frío lugar en el océano Antártico. La isla tampoco es especialmente hospitalaria, ni por relieve, ni por clima, ni por ubicación... casi nadie ha logrado desembarcar en ella, lo cual la convierte en uno de los pocos rincones del mundo sin especies invasoras. 

Geografía:

Bouvet se podría describir como un gran cráter volcánico, cubierto de nieve y sometido a los elementos. La isla tiene forma ovalada y tiene un perímetro de unos 30 km de costa, de los cuales la mayoría son escarpados acantilados intercalados con pequeñas playas de arena negra volcánica. La superficie de la isla no llega a los 50 km² de extensión, de los cuales más del 90% están cubiertos por glaciares. Estos glaciares bloquean por completo la costa sur y este de la isla y forman gruesas capas de hielo que caen al mar desde los acantilados.

No existe ningún puerto ni nada que se le parezca, la costa es demasiado abrupta para plantearse un desembarco seguro y debido al clima de la zona, las condiciones meteorológicas pueden cambiar radicalmente en unos pocos minutos. Todo esto hace que la forma más fácil de acceder a la isla sea empleando un helicóptero y aterrizando en el único lugar posible: Nyrøysa ("Nuevo terraplén" en noruego), una explanada originada por un movimiento de tierra a mediados de los 50.

Una pequeña cordillera recorre la isla diagonalmente de noreste a suroeste. La cumbre sería el pico Olav (también conocido como Olavtoppen), que alcanza los 780 metros de altitud sobre el nivel del mar. A modo de curiosidad, el 20 de febrero de 2012, Jason Rodi y su equipo escalaron este pico convirtiéndose en los primeros seres humanos en lograrlo, en la cima enterraron una cápsula del tiempo con sus predicciones para el año 2062.

En busca de Terra Australis Incognita:

La primera vez que se reporta la existencia de esta isla fue en año nuevo de 1739, cuando Aigle, un barco francés capitaneado por Jean Baptiste Charles Bouvet de Lozie, se la encuentra por casualidad. Este barco en realidad formaba parte de una expedición científica que buscaba Terra Australis Incognita, un continente imaginario cuyos orígenes se remontan a la Grecia clásica. 

La idea de un continente desconocido en el sur del planeta fue introducida por Aristóteles y Eratóstenes, quienes argumentaron que debía existir una gran masa de tierra en el hemisferio sur que hiciera de contrapeso a todo el mundo conocido en el hemisferio norte. Estas ideas tuvieron continuidad con Ptolomeo, un cartógrafo griego del siglo I que sirvió de referencia a todos los cartógrafos europeos posteriores. Como resultado, Terra Australis Incognita (La Tierra Desconocida del Sur) comenzó a aparecer representada en los mapas europeos desde el siglos xv hasta bien entrado el siglo xviii. 

Lo que empezó siendo una nuevo continente de proporciones gigantescas, fue menguando con el paso de las expediciones y a medida que se cartografiaban nuevas latitudes. James Cook acabaría destruyendo este mito al circunnavegar Nueva Zelanda durante su primer viaje. Muchos confiaban en que las tierras descubiertas años antes por Abel Tasman estarían unidas al prometido continente, sin embargo Nueva Zelanda estaba rodeada de agua, y al sur no había ni rastro del continente prometido... se esfumaban las últimas esperanza de encontrar Terra Australis en regiones templadas.

TERRA AUSTRALIS INCOGNITA, Jodoco Hondio, 1618 [Wikipedia]

Pero volvamos a nuestra isla... cuando el Aigle descubrió esta masa de hielo y roca volcánica en 1739, aun existía cierta esperanza de que todo fuese Terra Australis; además, el barco tampoco llegó a rodear la isla por lo que no sabían si estaba unida a un continente imaginario. Ante la duda, la intrépida expedición científica decidió usar un nombre de cabo, y no un nombre cualquiera, se llamaría Cap de la Circoncision. No contentos con eso, parece ser que tampoco calcularon bien su localización exacta; la isla quedaría registrada 8 grados al este de su posición real. 

Durante 30 años, el Cabo de la Circuncisión pasó a formar parte del imaginario y de los muchos aspirantes a Terra Australis que iban apareciendo cada vez más al sur. Hasta que en 1772, el capitán James Cook parte de Sudáfrica con la misión de encontrar este cabo (sospecho que para circunnavegarlo y destruir de nuevo las esperanzas de quienes aun creían en Terra Australis). Como es lógico, el capitán James Cook visitó las coordenadas que Bouvet había descrito (54ºS 11ºE) y como es lógico también, no encontró nada. Tras los juramentos y maldiciones de rigor, el capitán Cook llegó a la conclusión de que Bouvet habría confundido un iceberg con una isla, por lo que decidió abandonar la búsqueda. 

Bouvet existe!!

Disputas políticas:

De todos modos, esta zona era muy frecuentada por grandes barcos balleneros y naves militares por lo que era cuestión de tiempo que alguien acabase redescubriendo este pequeño y remoto trozo de tierra perdido en la inmensidad del océano. En 1808, James Lindsay, el capitán de la compañía ballenera Enderby, vuelve a avistar la isla y por primera vez, describe correctamente su posición. Ante la duda de si se trata de la misma isla que describe Bouvet, decide llamarla Isla Lindsay. 

La cartografía de la región había mejorado notablemente y la esquiva isla ya nunca más se volvería a perder. El primer desembarco en la isla es en diciembre de 1822. Benjamin Morrell, el capitán del barco Wasp, descendió en la isla, cazó un par de focas para coger sus pieles y se volvió a su barco.

El 10 de diciembre de 1825 el capitán Norris, un directivo de la compañía ballenera Enderby, llega a la isla y la renombra como Liverpool; además reclama su soberanía como parte del Reino Unido. También cita una segunda isla cercana (Isla Thompson) de la que no queda ni rastro.

En 1927 Noruega reclamó la pequeña isla, no sin antes enzarzarse en alguna disputa con Reino Unido que había reclamado la isla dos años antes. Los noruegos aplican el principio según el cual los territorios pertenecen a quienes los habitan, y acostumbrados como estaban a climas hostiles, realizan la primera estancia larga en el terreno. La tripulación del Norvegia, permaneció cerca de un mes en la isla. Durante esta estancia, el capitán de la nave, Lars Christiansen, reclamó la isla como territorio noruego y volvió a renombrarla como Bouvetoya, en honor a su primer descubridor, Bouvet.​ Poco después, la isla sería oficialmente anexionada mediante un decreto real noruego del 23 de enero de 1928. Reino Unido tampoco opuso mucha resistencia, probablemente no se les había perdido nada allí, y al año siguiente reconoció la soberanía noruega.

La aguerrida tripulación del Norvegia toma posesión de la isla

Un poco de ciencia:

Desde entonces Isla Bouvet ya no volvió a cambiar de nombre ni de manos. En 1971 toda la isla, junto con su territorio marítimo, fueron declarados reserva natural. No se trata de un territorio con especial diversidad, pero si que es uno de los pocos sitios del planeta inalterados por el hombre.
Debido al clima extremo y su terreno congelado, la vegetación se limita a musgos y líquenes (uno de ellos, endémico de Bouvet). La fauna en cambio es más diversa: se han identificado 12 especies distintas de aves, focas, elefantes marinos, ballenas yubarta y orcas. Durante su expedición por estas aguas, Bouvet quedó especialmente fascinado por una especie nunca antes vista en Europa: los pingüinos!!.​

En 1977 Noruega implantó la primera estación meteorológica, una antigua aspiración de Sudáfrica que sin embargo había desistido debido a las hostiles condiciones del lugar. Esta estación está deshabitada como es lógico y fue renovada en 1994, sin embargo 12 años más tarde un terremoto debilitó las bases de la estación, poco después las poderosas tormentas de la zona terminaron de borrarla del mapa.
El 19 de octubre de 2007, el Instituto Noruego de Investigación Polar anunció que las instalaciones ya no aparecían en las imágenes satélite de la zona. Una nueva estación científica y meteorológica, fue construida en enero de 2014 y ha seguido operando desde entonces hasta la actualidad. Pero... ¿por qué este empeño en estudiar el clima de un lugar deshabitado?

Un mar de hielo rodea la isla de Bouvet

Pues lo cierto es que el clima de esta isla es bastante singular y extremo. A pesar de estar en una latitud similar a la de Dinamarca, su ubicación al sur de la Convergencia Antártica, le confiere un clima marino antártico dominado por densas nubes y nieblas. La temperatura media suele estar entre -1 y -3 °C con máximas puntuales que pueden llegar hasta los 20 °C en días muy soleados; no obstante, si algo caracteriza al tiempo en Bouvet es su gran inestabilidad, las condiciones meteorológicas suelen cambiar de forma brusca y repentina.

Bouvet se encuentra en una localización única, expuesta a los vientos del oeste, que resultan cruciales para comprender los cambios recientes en la Antártica. Estos vientos propician el ascenso de masas de agua caliente desde el fondo de los océanos (surgencias), acelerando el deshielo en la base de los glaciares a la vez que incrementan el nivel del mar. En los últimos 30-40 años estos vientos se han fortalecido, pero no tenemos suficientes datos como para valorar si es nuestra responsabilidad o si se trata de un ciclo natural. Por eso los científicos cada vez muestran más interés en el registro histórico que supone el hielo de la isla. La idea es extraer muestras en forma de grandes cilindros de hielo con las que poder analizar los cambios en los vientos durante los últimos años.

Bandera oficial de Isla Bouvet

Misterios misteriosos:

En 1964 una expedición comandada por el británico Allan Crawford sobrevoló la isla en helicóptero proporcionando una descripción bastante detallada: El pequeño islote estaba completamente cubierto de hielo (se trata de la zona más fría del Atlántico Sur) a excepción de la zona central, donde se alza el cráter de un volcán inactivo. La costa es bastante abrupta con acantilados escarpados jalonados de playas de arena negra. Sin embargo, lo que más llamó la atención del comandante Crawford fue un bote... en el interior de la isla había un bote salvavidas abandonado.

El helicóptero aterrizó durante unos minutos y sus pasajeros se acercaron hasta el bote para comprobar que también había restos de provisiones tales como remos, madera, un tambor o un depósito de cobre. La balsa salvavidas estaba en buenas condiciones, pero no tenía ninguna marca identificable, por lo que no se pudo saber a qué compañía pertenecía. Por lo demás, en la isla no había rastro de presencia humana, ni supervivientes, ni cadáveres, ni restos de hogueras o acampadas... Por la ubicación en que se encontró la barca no parecía probable que hubiese llegado arrastrada por el mar, sin embargo nadie era capaz de imaginar quien había empleado ese bote ni qué habría sido de él. Como es lógico, este descubrimiento estimuló la curiosidad del gobierno noruego y pocos días más tarde otro helicóptero volvió a sobrevolar la zona para comprobar con sorpresa que el bote ya no estaba. A día de hoy aun no existe consenso sobre este suceso aunque algunas teorías afirman que pudieron ser balleneros soviéticos que fueron evacuados en helicóptero o radioaficionados que usaron el depósito de cobre como conexión a tierra del equipo de radio.

Cuatro focas disfrutan del bote sin dueño (fotografía tomada por la expedición de Allan Crawford en 1964)

Sorprendentemente para un sitio tan apartado, y a priori tan aburrido, éste no es el único misterio inexplicable de la isla Bouvet. El 22 de septiembre de 1979, unas imágenes del satélite estadounidense OPS 6911 (más conocido como Vela 10), registraba un doble destello de luz en la zona sur del Océano Índico, entre la Isla Bouvet y las Islas del Príncipe Eduardo. El proyecto Vela se dedicaba a monitorizar detonaciones nucleares, por lo que este extraño flash fue interpretado como una pequeña detonación nuclear en un primer momento, sin embargo hasta la fecha no tenemos una explicación convincente y parte de la información sigue clasificada. Quizás lo más preocupante sea que este programa detectó otros 41 destellos durante su historia, todos se confirmaron como pruebas atómicas, jamás se equivocó.

Otra peculiaridad de esta misteriosa isla es que cuenta con un dominio de nivel superior en internet, dicho de otro modo, si existiese alguien o algo en la isla, y este alguien quisiese abrir una página web, la isla tiene un dominio propio (.bv) que jamás ha sido estrenado.

+ info: BrújulaVerde - BBC - Col2

15 septiembre 2022

Templo Blanco de Chiang Rai - Tailandia

El templo de Wat Rong Khun, más conocido como "El Templo Blanco", es un polémico edificio que mezcla sin ningún pudor el estilo budista con elementos del hinduismo y de la cultura pop. 

Situado en la provincia de Chiang Rai, en Tailandia, se trata de una creación de Chalermchai Kositpipat, un artista local que comenzó este proyecto en 1997 por su cuenta y riesgo. Sin ningún respaldo institucional y rodeado de críticas del gobierno, monjes budistas y personalidades tailandesas, Chalermchai prosiguió inasequible al desaliento hasta la actualidad (todavía no se considera terminado).

A pesar de que muchos no lo consideran un ejemplo de "arte tailandés", no se puede negar su éxito, hoy en día atrae a cerca de un millón de visitantes al año y ya es considerada una de las obras más icónicas de Tailandia.

Su color blanco se debe a que el artista pretendía que el templo fuera un emblema de la iluminación; los mosaicos hacen de espejo en una metáfora sobre la sabiduría que en palabras del autor "brilla en todo el universo". 

Sin embargo, el budismo no es el único tema representado en el templo donde podemos encontrar referencias a películas como Matrix, Harry Potter, Superman o Kung Fu Panda, pinturas de “Hello Kitty”, alusiones a hechos históricos contemporáneos como la caída de las Torres Gemelas o retratos de personajes famosos como Bush, Michael Jackson o Bin Laden.

Las "Manos del infierno" son la primera prueba que deberá superar el viajero

Como es lógico en creencias tan milenarias como el budismo o el hinduismo, todas estas modernidades y guiños freak no han sido bien recibidos, no obstante según el artista todo tiene un sentido y un simbolismo.

Para llegar al Templo Blanco hay que atravesar un puente rodeado por manos que se alzan desde los infiernos representando la tentación, la codicia, la vanidad y otros pecados. Una vez superado el puente, dos gigantescas estatuas custodian la entrada: la muerte y a la deidad Rahu. Si nos consideran dignos de entrar al templo podremos pasar al interior donde nos espera la iluminación de Buda.

Una cabaña del museo Baan Dam

No muy lejos de aquí se encuentra la Casa Negra Baan Dam, también conocida como "el templo negro" en contraposición a este templo blanco. En realidad se trata de un museo compuesto por 40 cabañas de distintos tamaños y formas.

Creado por Thawan Duchanee, otro artista local de la misma escuela que Chalermchai, este museo pretende evocar la tradición tailandesa desde un punto de vista contemporáneo.

Muchas de las cabañas son las típicas casas de madera tailandesas, el toque contemporáneo lo ponen sus colores (la mayoría son negras) y su decoración: animales disecados, muebles de formas inverosímiles, adornos vikingos o antiguas herramientas de campo modificadas. No todas las cabañas son negras, algunas son blancas y con forma de huevo. El hecho de que ambos templos estén relativamente cerca (a media hora en coche) ha dado un impulso tremendo a todo el turismo de la región.

14 septiembre 2022

Lago Vermelho - Irak

El Lago Vermelho, más conocido como el "Lago de Sangre", era una desconcertante ubicación a las afueras de Bagdag que ofrecía todo lo que cabe esperar con semejante nombre: gore, casquería y malos olores. Mientras se pudo ver en todo su esplendor, este lago era uno de los lugares más creepy de todo Google Maps. 

Pero vayamos por partes, el lago en cuestión es más bien una balsa situada en el barrio de Ciudad Sadr, al noreste de Bagdag. Cuando los internautas descubrieron esta ubicación en 2007, el lago se convirtió rápidamente en objeto de todo tipo de especulaciones. A pesar de que la imagen fue retirada poco después, muchos usuarios ya habían empezado a fantasear con los motivos de este despropósito: ¿matanzas? ¿ritos sangrientos?...

Tras la ocupación de Irak se pudieron desvelar más detalles sobre la zona: Se trataba de un barrio rodeado de mataderos, debido a los pobres controles ambientales, sanitarios y policiales existentes en el país, lo más probable era que durante años se fueran arrojaron toneladas de despojos y restos de animales al lago, convirtiendo esta anodina balsa en un gigantesco charco de sangre y vísceras...

Sin embargo, esta explicación no era del todo correcta... a decir verdad, no era en absoluto correcta... Unos años más tarde un equipo de la revista "National Geographic" viajó hasta el lugar para conocer de primera mano la composición de este agua llamativamente roja. El equipo descubrió que el color rojo, que muchos especularon era sangre, en realidad se debía a la gran cantidad de algas rojas que crecen en la zona.

Según esta misma publicación, a medida que el lago se secaba, aumentaba su salinidad. La alta concentración de sal en agua tibia convirtió lo que quedaban del lago en un caldo de cultivo perfecto para el alga Dunaliella, una especie capaz de teñir el agua con este macabro color rojo.

Si buscamos en el histórico de imágenes de Google Earth, aun se pueden encontrar imágenes en las que aparece este curioso fenómeno.


Glaciar Mendenhall - EEUU


El glaciar Mendenhall es una gigantesca lengua de hielo de 19 kilómetros de extensión ubicada en Mendenhall Valley, en Juneau, Alaska. Su centro de visitantes recibe cada año más de 500.000 visitas, pero pocos se atreven a adentrarse en las traicioneras cuevas de hielo para poder ver el glaciar desde dentro.

Originalmente, esta zona era conocida como Sitaantaagu (el glaciar detrás de la ciudad) o Aak’wtaaksit (el glaciar detrás del laguito). Con el tiempo sería renombrada como Glaciar Auke en memoria del naturalista John Muir.
Finalmente, en 1981 volvería a cambiar de nombre, esta vez en honor de Thomas Corwin Mendenhall, un físico y meteorólogo autodidacta conocido por ser el primer profesor de la Universidad de Ohio en 1873 y el máximo responsable del US Coast and Geodetic Survey (actualmente conocido como NOAA) 

Durante la primavera, el aumento de las temperaturas provoca un deshielo lento y paulatino que forma arroyos subterráneos bajo el hielo. Con la circulación del agua y el aire, el cauce del canal se va ensanchando hasta dar forma a numerosas cuevas y burbujas, a medida que la capa de hielo bajo la lengua glaciar se hace más fina, deja pasar la luz teñida de un color azul que da un aspecto aun más irreal a estas galerías.

Llegar hasta aquí no es sencillo, hay que hacer una travesía en kayak, después un tramo a pie para acabar escalando el hielo del glaciar. Adentrarse en estas misteriosas cavernas tampoco está exento de peligro, todo el glaciar está en continuo movimiento, en consecuencia todas estas formaciones son efímeras e inestables, en cualquier momento podrían colapsar.

13 septiembre 2022

Bosque Torcido de Nowe Czarnowo - Polonia

Nowe Czarnowo es un pequeño pueblo en el distrito de Gmina Gryfino, al noroeste de Polonia, cerca de la frontera con Alemania. Con una población de unos 660 habitantes, este anodino pueblo se encuentra 8 kilómetros al sur de la ciudad de Gryfino y solo destaca por dos cosas: la central eléctrica de Dolna Odra, que da empleo a muchos de sus habitantes, y un misterioso bosque torcido en sus afueras.

Como es obvio, nos vamos a centrar en el "Bosque Torcido" (Krzywy Las, en polaco), una arboleda compuesta por unos 400 pinos de forma extraña que se curvan y retuercen siguiendo un peculiar patrón.  Sabemos que la mayor parte del bosque se plantó alrededor de 1930 pero no conocemos a ciencia cierta con qué fin.

Actualmente, la mayoría de los pinos del bosque se curvan a ras de suelo inclinándose hacia el norte; un poco más arriba se vuelven a curvar para recuperar su posición original formando una especie de "panza" que puede oscilar entre 1 y 3 metros. Todo el conjunto es un monumento natural protegido y se puede visitar en cualquier momento, de hecho es una de las atracciones turísticas más famosas de la región y de toda Polonia.

No es sencillo dar una respuesta clara a este fenómeno, de hecho hoy en día sigue sin existir un consenso. Alguna teorías afirman que se utilizó algún tipo de herramienta o de técnica para deformar los árboles durante su crecimiento; sin embargo no sabemos que método se empleó ni su finalidad, aunque hay quien afirma que pudo ser una manera de generar madera naturalmente curvada para su uso en muebles o embarcaciones.

Otras teorías afirman que una tormenta de nieve pudo haber doblado los troncos, sin embargo parece poco probable teniendo en cuenta que todos los demás pinos que rodean el bosque crecen rectos y sin deformaciones. Sea como sea, el bosque torcido sigue siendo un misterio hoy en día, lo cual no es un impedimento para disfrutar de un relajado paseo entre estos llamativos árboles.